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Entrevista
Felipe Nuño, doctor en Economía, Gestión y Desarrollo Turístico de la Universidad de Málaga: “Los países exitosos tienen modelos de recaudación, no de incentivo”

El doctor en Economía, Gestión y Desarrollo Turístico de la Universidad de Málaga, Felipe Nuño, estuvo en Santiago para asesorar a la ciudad en el diseño de un plan de financiamiento del turismo y dejó un mensaje claro que abre la polémica: la mejor manera de recaudar recursos para el desarrollo del sector es cobrando tasas específicas. Algo contrario a lo hecho por otros países de la región que buscan atraer más visitantes a través de exenciones del IVA. 

Luis Felipe Nuño está fascinado con Chile. “Tienen un país con una economía estable, gente amable y productos maravillosos; sólo falta salir y darlo a conocer”, aseguró este mexicano con más de 30 años de experiencia en turismo, especialista en el segmento de convenciones, congresos y reuniones e innovación de productos.

Nuño estuvo en Chile invitado por la Intendencia Metropolitana para presentar el estudio “Modelos Internacionales de Financiamiento para Actividades de Promoción y Desarrollo Turístico”, el cual contempló el análisis de 93 ciudades respecto a modelos de recaudación y financiación para fortalecer la actividad turística. La idea es que esa información permita sentar las bases para plantear un modelo que sea posible implementar en la Región Metropolitana.

Desde su perspectiva, “el mejor modelo es el cobro de tasas, sobre todo en hospedaje”, aseguró Nuño acerca de las medidas que se podrían aplicar en el país, a la vez que se mostró reacio a modelos de exención de impuestos.

La Agencia de Viajes conversó con el experto acerca de su visión del país, la región y respecto de los desafíos del turismo, señalando que México es un modelo a seguir y que Chile tiene todos los elementos para dar un salto cuantitativo respecto a la llegada de turistas.  

 

¿Por qué es partidario de un modelo de recaudación?

Hicimos un estudio de ocho modelos y terminamos analizando 188 países. Allí nos dimos cuenta de que 93 de esos casos tienen hoy un modelo de recaudación de recursos que aplican al turismo. Le llaman cada uno de manera diferente, pero hay una alineación muy clara hacia las tasas obligatorias que aplican a la actividad, especialmente en el hospedaje, para generarse recursos. También encontramos tasas o afiliaciones voluntarias en algunos países, pero son los menos.

Los modelos de recaudación a través de las tasas son, al día de hoy, la fuente más importante de financiamiento de los países líderes internacionales en el turismo. 

¿Por qué elegirlos? Porque son la práctica global actual más importante y común de financiamiento en los países líderes del turismo. Esto no es una novedad. Existe, por ejemplo, en Francia desde hace más de 111 años como un mecanismo proveedor de financiación al sector. Recordemos que Francia es el país número uno en arribo de turistas internacionales en el planeta.

En 2016 la OMT registró 1.235 millones de turistas internacionales, de los cuales el 88,9% corresponden a estos 93 países, que utilizan distintos modelos de recaudación para fortalecer el turismo.

En los últimos 10 años se ha extendido este modelo en Asia y África, con un gran y positivo impacto. América Latina es la región con menos países que utilizan modelos globales y exitosos de recaudación.

 

Pero la exención del IVA alienta los viajes, por ende contribuye al desarrollo de la industria…

La exención del IVA para el turismo la entiendo como un estímulo fiscal, pero afuera hay 93 países líderes en la actividad turística que cobran tasas específicas y reciben el gran porcentaje de turismo mundial. Y de esos, vimos 28 casos que concentran 600 millones de turistas internacionales por año. Puede haber estímulos fiscales, pero la gente no viaja por ello. Yo viajo para cumplir un objetivo o vivir una experiencia. El mundo no se mueve por estímulos fiscales. Se mueve por diferentes aspiraciones y expectativas en los países.

Ahora, al analizar el flujo de turistas en el planeta, es evidente que los turistas no viajan a los destinos más baratos. Los turistas del siglo XXI viajan a los destinos turísticos que les ofrecen experiencias enriquecedoras, a los que están presentes en la mente de los viajeros, a los países que invierten enormes cantidades en amplias estrategias contundentes de marketing y visibilidad de sus productos, a las regiones que realizan estrategias de sustentabilidad y son transversales en el beneficio del turismo y además ofrecen seguridad.

Ser competitivo como destino requiere de una gran inversión de recursos económicos no solo en campañas, sino en infraestructura turística, en la creación de productos novedosos en la articulación, captación de más eventos en el segmento de turismo de reuniones y especialmente en la capacitación de todos los actores de una cadena de servicios. Es decir generan más valor por el precio de sus productos turísticos consumibles.

Las exenciones de IVA en el hospedaje a los turistas internacionales es claramente una estrategia de estímulo de atracción, pero esto no aplica en los países con un alto liderazgo en el turismo.

Contraproducente en la actualidad sería no implementar o no plantearse un mecanismo generador de recursos ni fortalecer la actividad turística de un país, y dejar que la inversión en turismo la realicen de manera desarticulada la iniciativa privada y los gobiernos.

Realmente los países líderes realizan todo lo contrario, son transparentes en la aplicación de sus recursos fiscales para contribuir a una mejora de la actividad turística generando más empleos en la espiral de desarrollo y por ende de su sociedad.

 

Entonces, según su visión ¿cuál es el modelo más exitoso?

Los países exitosos tienen modelos de recaudación, no de incentivo. Hay incentivos en diferentes destinos en temporada, pero la mayoría tiene modelos de recaudación y de eso vive el turismo. Eso es una realidad. Ahora nos dimos cuenta de que es más grande de lo que creíamos.

 

SANTIAGO COMO DESTINO TURÍSTICO.

¿Cuáles son las virtudes y falencias turísticas de Chile?

Cada vez que recorro el centro de Santiago estoy más sorprendido de la cantidad de edificios que tienen un valor patrimonial arquitectónico que puede ser reconocido a nivel internacional. Creo que ahí hay una oportunidad para idear diferentes rutas y distintas experiencias. También me sorprende la hospitalidad de los chilenos: son gentiles, a lo mejor un poco serios y reservados, pero en Europa también son así y reciben muchos millones de turistas. Yo creo que la constelación está lista para que Chile siga llevando sus atractivos a nivel internacional. Solo tiene que fortalecer las acciones de promoción, invertir recursos, porque quien no invierte no generará más turistas. Si vemos que París solamente de una tasa de hospedaje invirtió el año pasado € 68,7 millones, entonces todos debemos seguir ese modelo.

 

¿Cómo capturamos al turista para que no vea a Santiago sólo como un punto de paso?

Si al turista no le dices desde antes de que venga todas las actividades que se pueden realizar en Santiago, pues evidentemente no va a saber dónde está y seguirá siendo una ciudad de paso. Es ahí donde hay que crear productos turísticos empaquetados. Puedes tener una tarjeta turística donde muestres los atractivos, hacer alianzas con restaurantes y entregar descuentos. La materia prima está, porque Santiago tiene algo que ya lo quisieran otras capitales: montañas, el mar muy cerca, patrimonio arquitectónico. Es una de las capitales más bonitas de Latinoamérica.

 

¿Qué modelo turístico podríamos tomar como referencia?

El modelo más exitoso es el mexicano, que genera 32 millones de turistas internacionales por año. Es un modelo que tiene ya muchos años y que ha creado productos novedosos. Cancún no existía, era solo un lugar natural y todo su desarrollo es planeado; y se convirtió en uno de los puntos turísticos más grandes del mundo. Hay que mirar para allá. Nosotros partimos en México hace 20 años con las tasas turísticas, y vemos como creció la actividad. Creo que es un buen ejemplo latinoamericano.

 

¿Hay algún país que haya comenzado más tarde y haya crecido mucho en términos turísticos?

Un ejemplo es China, que tiene pocos años abierto al mundo y rápidamente se presentó como un destino para conocer una experiencia milenaria única. Otro caso es Dubái, que en los años 80 no tenía un producto turístico como tal. En los 90 empezaron a plantearse desarrollos turísticos impresionantes en un área que sólo era desierto y petróleo. Hoy, que son un caso exitosísimo, no solo piensan a dónde llegaron, sino que ya están planeando a 50 años, rompiendo records con experiencias muy locas y construcciones magnánimas. Allí también tienen altas tasas de impuestos.

 

¿Cuál es su opinión de otros modelos turísticos como el de Cuba?

Cuba tiene una serie de atractivos potenciales importantes. La Habana es una ciudad histórica, puerta de cruce entre Europa y el continente americano, que tiene una riqueza valiosa en su arquitectura, entre otras muchas cosas. Pero mi experiencia en Cuba no es buena. El turismo sexual, por ejemplo, no lo veo como algo positivo, menos si el país hace de ese tema una fortaleza.

Cuba es un producto turístico con elementos diferenciadores claves, pero según mi punto de vista, un destino con tantas carencias sociales no se disfruta. Yo como turista no puedo estar contento si me estoy tomando un café y a quien me lo está sirviendo le gustaría tomarlo y no puede. Son cosas que no digo sólo por Cuba, porque suceden también en muchos otros lados.  

 

Por último, ¿cuál es el mensaje que deja después de los resultados de su estudio?

Creo que hay que hacer un buen apostolado. Le llamo apostolado, porque hay que ir con el mensaje de todo lo que está sucediendo afuera para que la gente tome conciencia de que no hay que tener miedo a un cambio. No sé cuál vaya a ser el resultado, pero hay que estar abiertos y decir que si la mayoría de los casos exitosos del mundo están haciendo esto, ideando un sistema de tasas específicas, hay que mirar hacia allá.