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La dura degradación institucional del Turismo

Tantas veces rumoreado, tantas veces desmentido, el Gobierno anunció la degradación de Turismo de Ministerio a Secretaría dependiente de la Secretaría General de la Presidencia. Por ahora, y hasta dentro de 60 días, no hay ningún otro cambio. Decepción general en el sector.

Desde los inicios de la gestión de Cambiemos al frente del Ejecutivo Turismo siempre fue uno de los ministerios volantes en las versiones periodísticas cada vez que apretaba el déficit: se dijo que iba a pasar a depender de Dujovne, que se uniría con Ambiente o que directamente volvería a ser Secretaría (como terminó pasando el miércoles pasado).

A cada rumor le siguió una desmentida. Pero es la última de ellas la que hoy -ya confirmada la degradación- adquiere otra connotación. A fines de julio en una reunión celebrada en la Casa de Gobierno entre del presidente Mauricio Macri y su equipo de colaboradores, el mandatario había descartado una vez más la fusión de ministerios o el bajar a alguno

al rango de Secretaría. El argumento había sido: “Por ahí no pasa el ahorro. ¿Cuánto podés ahorrar, $ 8 millones? El FMI quiere que vayamos

al 1,3% de déficit y que no le vendamos más fruta”, citó el periodista Jaime Rosemberg que habría señalado Macri. “¿Qué podría hacer? ¿Un ministerio que se llame Medio Ambiente y Turismo y siguen los secretarios? La verdad, es poco recorte. No tiene impacto”, habría dicho el Presidente según citó entonces Román Lejtman. El periodista afirmó

que al mandatorio nunca lo había convencido la idea: “Los principales países del mundo tienen muchos ministerios, no tienen menos que nosotros”, retrató.

Poco más de un mes después de esa reunión Macri achicó de 21 a 10 el número de Ministerios y rebajó a Turismo a Secretaría de Gobierno de Turismo, dependiente de la Secretaría General de la Presidencia. O sea, el exministro Gustavo Santos dependerá de Fernando De Andreis, a quien se le sumó una nueva responsabilidad: “Brindar apoyo al Presidente de la Nación en la supervisión de las temáticas relativas a turismo y ambiente”.

Es difícil encontrar motivos para no señalar que la decisión no sólo implica un enorme retroceso respecto de la creación por primera y única vez de un Ministerio de Turismo “a secas”, sino que es el momento institucional más opaco para la actividad en lo que va de este siglo.

 

LO QUE LA TORMENTA SE LLEVÓ.

De movida, el Turismo sale eyectado del Gabinete, con lo que se pierde ya bastante roce político con otras carteras y funcionarios influyentes.

Muchos -como veremos- creen que el hecho de haber sido fusionado al Ministerio de Producción es una buena noticia, ya que mantiene autonomía administrativa. De hecho, así lo vivieron en la reunión en el Inprotur, apenas minutos después de que Macri podara a Turismo. De hecho, ese ánimo de mal menor se reflejó en las declaraciones de Aldo Elías, titular de la Cámara Argentina de Turismo, a este medio: “No deja de ser una rebaja de rango, pero las hay de las buenas y de las malas. Pasar a depender de la Presidencia de la Nación me parece que es de las buenas, porque nadie se expresa en forma más contundente acerca de los beneficios de la actividad como el propio Mauricio Macri. Además, era difícil que mantuvieran a Turismo siendo que eliminaron 11 ministerios”.

 

POUR LA GALERIE.

Pero tal vez el más amargo de los sabores es la acidez de saber que tal como están las cosas Turismo sacrificó el Ministerio en vano. Es decir, el Decreto 802/2018 no le ocasiona ningún ahorro a las cuentas de la Nación en su lucha por achicar el déficit.

Es más, por al menos 60 días, ninguno de los cambios en el organigrama del Estado representa un beneficio para el Tesoro. Pero es evidente que de acá a dos meses las fusiones de carteras se traducirán en la racionalización de las aéreas jurídicas y administrativas, lo que redundará en achicamiento de presupuesto. Aunque ése no es el caso de Turismo, que al no fusionarse no va a prescindir de áreas y cuyo presupuesto depende (o al menos eso dice la ley, aunque esta gestión no lo cumpla) de lo que se recauda por el impuesto del 7% a los pasajes aéreos, marítimos y fluviales al exterior. 

Tampoco hay cambios en ninguna de las incumbencias del exMinisterio devenido en Secretaría. La clave será entonces dilucidar qué quiso lograr el Gobierno con semejante golpe al orgullo del sector. Tal vez en 60 días haya algún anuncio que demuestre que el sacrificio no fue en vano y se lamenten otras cosas.

 
Una medida repudiada de norte a sur

Durante el fin de semana todas las entidades que integran la CAT, otras entidades privadas y regionales, más 21 de los 24 organismos públicos provinciales (no firmaron la Ciudad y Provincia de Buenos Aires y Mendoza) emitieron comunicados reclamando la continuidad de Turismo como Ministerio y rechazando su eventual degradación. “No debemos permitir que se pierda el rango ministerial. Ha sido el trabajo de toda la comunidad turística el conseguir el reconocimiento. Apelamos a la conciencia y sentido común de las autoridades nacionales, ya que el mismo presidente, Mauricio Macri, ha mencionado en diferentes oportunidades que el Turismo es el motor del desarrollo de la economía en estos tiempos de inestabilidad económica internacional”, sostenía la elocuente comunicación previa del Consejo Federal de Turismo (CFT).

Con lo cual, queda claro que la medida se tomó a contramano de la opinión del sector. Pero igualmente muchos funcionarios provinciales y alguna que otra entidad privada usaron las redes sociales o los medios locales para confirmar el rechazo luego de la oficialización de la degradación institucional confirmada el miércoles pasado.

-Valeria Pellizza, Secretaría de Turismo de Santa Cruz: “Es un gesto que para nada va a mover la aguja en el marco de todos los problemas que hay que resolver (…) Para el sector es un despojo y un sacrificio innecesario. Es un enorme retroceso”, señaló la funcionaria en declaraciones a FM Dimensión y añadió: “Significa perder la fuerza en el liderazgo del sector, se alargan los procesos administrativos y se reduce el presupuesto.  Eso se traduce en menor capacidad de gestión y ahí todos los actores vinculados a la actividad retroceden en sus proyecciones y expectativas.”

-Ricardo Sosa, Subsecretaría de Turismo de Santiago del Estero: “Años de trabajo de los representantes del turismo argentino para que de un plumazo se elimine tanto esfuerzo (…) Un gran retroceso para la comunidad turística de Argentina”, escribió en su cuenta de Twitter.

-Sebatián Giobellina, Ente Tucumán Turismo: “No estoy de acuerdo con las medidas del gobierno nacional de degradar el Ministerio de Turismo (…) Nos dejaron sorprendidos, porque habían apostado mucho al Turismo”, declaró en Radio Antena Ocho, donde además dijo que se fueron enterando de los cambios por los medios.

-José María Arrúa, Ministerio de Turismo de Misiones: “Esta industria crece en el mundo. Que aquí, de un día para el otro, se lo baje de Ministerio a Secretaría no nos parece una buena noticia. Nos preocupó mucho durante todo el fin de semana, aunque sabíamos que la decisión ya estaba tomada”.

Marchas y contramarchas de una cartera que no encuentra su lugar

La historia institucional oficial del turismo ha estado plagada de cambios, mudanzas, fusiones, separaciones, autonomías y dependencias. Pero la semana pasada se cerró el único ciclo de casi ocho años donde gozó de la chapa de Ministerio y “a secas”.

Desde sus orígenes en 1932 como Área dependiente del Ministerio de Agricultura hasta la actualidad ha evolucionado notablemente en su morfología, pero casi siempre ha necesitado de un mecenas: lo fueron el Ministerio de Obras Públicas a partir de 1944, más adelante Transportes, luego Obras y Servicios Públicos. Compartió dueto con Difusión, tuvo por primera vez un secretario de Turismo en 1968, en 1971 pasó a depender de la Presidencia de la Nación, dos años después la reubicaron bajo el ala de Bienestar Social, que en 1980 se rebautizó como Ministerio de Acción Social y Turismo.

Ya con la vuelta de la democracia en 1984 se transfirieron sus dependencias al ámbito de la Secretaría de Comercio, para luego de tener un interventor volver a ser Secretaría de Turismo, dependiente de Presidencia hasta 1999. El resto es historia contemporánea y vale recordarla paso a paso:

-2001: por Decreto Nº 1366, en octubre se creó el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte. El 28 de diciembre del mismo año y por decreto 111 retomó como Secretaría de Turismo y Deporte, volviendo a depender directamente de Presidencia. Menos de tres meses le duró ser a Turismo la vedette central de una marquesina ministerial.

-2003: por Decreto 684, en septiembre se transfirieron las competencias sobre el área deportiva al ámbito de la Jefatura de la Nación. Turismo quedó como Secretaría dependiente de la Presidencia.

-2008: por Decreto 2025, en noviembre se creó el Ministerio de la Producción, del cual pasó a depender la Secretaría de Turismo –que salió del ala de Presidencia-.

-2009: por Decreto 1365 se creó el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, por lo cual se modificó el nombre del exMinisterio de Producción (donde estaba comprendido también el campo) por el de Industria. Días después, el Decreto 1458 confirmó que Turismo pasó a compartir cartel con Industria en la flamante cartera.

-2010: el 18 de marzo se presentó un proyecto de ley para crear un Ministerio de Turismo, el cual nunca llegó a ser tratado. El 28 de junio el Ejecutivo decidió asumir la jerarquización institucional de la actividad y convirtió a Turismo en Ministerio a secas por primera vez en su historia.

-2018: después de múltiples versiones desmentidas oficialmente, el lunes pasado se anunció la pérdida de rango ministerial de la actividad. Volver a ser Secretaría…