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Guías de turismo, el cuello de botella

Mientras en Colombia existen 2.519 agencias operadoras con RNT, el número de guías de turismo inscritos en el registro apenas llega a 1.244. Informalidad, acoso, demandas de inconstitucionalidad, falencias de formación y bilingüismo, y una soterrada puja comercial con las agencias de viajes, completan el problemático panorama de este importante eslabón del turismo. Informe especial.

Es una mañana cualquiera en el centro de Bogotá y un grupo de turistas extranjeros se prepara para tomar uno de los tours de grafitis más famosos de la ciudad: Bogotá Graffiti Tour; pero mientras aguardan el inicio del recorrido en el parque de los Periodistas, un hombre aparece en escena y ante la mirada atónita de los visitantes internacionales empieza a patear las sombrillas del equipo de la agencia de viajes y a reclamar a viva voz la ilegalidad del emprendimiento. Un episodio similar ocurrió tiempo atrás en el Parque Santander, frente al Museo del Oro, cuando el mismo individuo la emprendió contra un grupo de turistas de una agencia receptiva formal, acusándolos de apoyar la ilegalidad y advirtiéndoles sobre su inminente expulsión del país.  
Escenas como éstas se repiten con cierta frecuencia en el centro de Bogotá y han sido protagonizadas por un puñado de guías de turismo, que al parecer han optado por las vías de hecho para “sancionar”, a su manera, lo que consideran una violación al artículo 94 de la Ley 300 de 1996 (modificado por el artículo 26 de la Ley 1558 de 2012). “Se conoce como profesional en el área de Guionaje o Guianza turística en cualquiera de sus modalidades, a la persona que esté inscrita en el Registro Nacional de Turismo (RNT), previa obtención de la correspondiente tarjeta profesional como guía de turismo”, reza la legislación colombiana, que hoy está sometida a evaluación de la Corte Constitucional tras una demanda de inconstitucionalidad instaurada por iniciativa de Bogotá Bike Tours y Bogotá Graffiti Tours, dos de las 16 agencias de viajes que cuentan con RNT en la categoría de receptivas en la localidad de La Candelaria, según cifras del Instituto Distrital de Turismo (IDT).  
Según pudo conocer este medio, el agresivo proceder es responsabilidad exclusiva de al menos dos personas que ostentan la calidad de guías, pero no representa en manera alguna a las múltiples asociaciones y gremios en los que están divididos hoy los 1.244 guías de turismo inscritos en el RNT. De hecho, el mencionado individuo, que en días pasados trató de suplantar al equipo de Bogotá Graffiti Tours ante un grupo de turistas, fue apartado del Clúster de Turismo de La Candelaria, una asociación local que agrupa a 75 empresas, entre hostales, agencias, restaurantes, entre otros.  
 

MÁS QUE UNA ANÉCDOTA. 

Sin embargo, la situación de fondo no es en manera alguna aislada, sino que responde a una de las problemáticas más álgidas que experimentan actualmente en Colombia tanto los guías de turismo y las agencias de viajes, como el sector en general. Tanto Bogotá Bike Tours como Bogotá Graffiti Tours son agencias legalmente constituidas, que prestan un servicio experiencial muy bien valorado por los clientes internacionales y pioneras en este tipo de servicios turísticos en la capital del país, pero ejecutan su actividad sin el concurso de guías profesionales del turismo; es decir, guías con tarjeta profesional.  
De acuerdo con Mónica Rivera, administradora de Bogotá Graffiti Tours y mano derecha de Christian Petersen, artista australiano que inició el emprendimiento en 2011, en su momento fue imposible encontrar guías profesionales que hablaran inglés con el conocimiento del arte urbano y que además hicieran parte de la cultura grafiti. Rivera, por su parte, diseñadora de la Universidad de Los Andes, cumple a cabalidad con los requisitos mencionados y se ha convertido en piedra angular de esta agencia receptiva que, entre otras cosas, recibió el certificado de excelencia TripAdvisor en 2015 y ha sido reseñada en tres ocasiones por The New York Times en sus reportajes de viajes en Bogotá.  
“Nuestra posición es la de la ley. Estas empresas de grafitis, bicicletas y free tours, por más que sean las tendencias mundiales, tienen que están de acuerdo a la ley colombiana. Ellos decidieron ejercer la profesión ilegalmente; son personas que no tienen la debida formación, porque según ellos, para esto no se necesita formación”, manifestó Carlos Gómez Santamaría, presidente de la Confederación de Guías de Turismo y representante de los guías ante el Consejo Profesional de Guías, una instancia del Viceministerio de Turismo que se encarga de otorgar las tarjetas de guía profesional a las personas que cursen la carrera de Tecnólogo en Guianza Turística en alguna de las 47 centros formativos del SENA.  
Gómez, quien ha encabezado por años la representación de los guías ante el Gobierno Nacional, es enfático en señalar como ilegales a estas compañías, y asegura que la práctica es extendida en las agencias de viajes del país y califica como un despropósito los argumentos que sostienen la demanda de inconstitucionalidad. 
 

¿ES NECESARIA LA TARJETA? 

“Con todo respeto por nuestro trabajo, lo que hacemos es mostrar los atractivos de la ciudad a los turistas, ‘esta es la Plaza de Bolívar’, ‘aquí fue asesinado Gaitán’; también vamos a la plaza de mercado y les damos pruebas de maracuyá. No es algo que necesite una certificación del gobierno; si uno lo hace mal, sale del mercado, pero no es como ser médico o piloto, nadie muere en el intento”, manifestó el californiano Mike Caesar, fundador de Bogotá Bike Tours, quien emplea a varios jóvenes universitarios como guías de los recorridos y es el principal promotor de la demanda que busca tumbar la tarjeta profesional y volver el rol de guía en una actividad de libre ejercicio, un propósito al que el sector turismo se opone en pleno.  
Para Clara Inés Sánchez, exdirectora de Calidad y Desarrollo Sostenible del Turismo del MinCIT, y actualmente asesora del IDT, eliminar la tarjeta profesional de guía es un peligro enorme para el turismo en Colombia: “Tiene que haber unos mínimos. Que no exista tarjeta atenta terriblemente contra la calidad y la seguridad porque es abrir la guianza a la informalidad ¿Quién los va a controlar? ¿Quién va a impedir que alguien se disfrace de guía y por ganarse el pan salga a decir mentiras o a atentar contra la integridad de los turistas?”, señaló Sánchez.  
Para Gómez, Colombia está lejos de ser un país como Italia o España en donde el turismo ya está más que acentuado; “nada más aquí en los cerros de Bogotá te puedes caer por un precipicio si no vas con un experto”, apuntó y recordó casos dramáticos como el ahogamiento de una niña en el río Amazonas, la caída de un puente colgante en Villavicencio o el trágico incendio de un bus escolar en Magdalena; todos casos en donde el rol de guía profesional de turismo había sido reemplazado por una posición informal. 
Para William Murillo, presidente de Fedeguías, federación que agrupa hoy a nueve asociaciones de guías, en Colombia siempre se busca pasarse las normas por la faja: “Llevamos más de 20 años trabajando en la profesionalización del guía de turismo y entonces ahora porque una persona aprendió a hacer grafitis o tours en bicicleta, quieren acabar la profesión. Si quieren ser guías, vayan al SENA, estudien, prepárense y saquen su tarjeta. Es así de sencillo”, afirmó. 
En efecto, dada la presión ejercida sobre la Alcaldía Local de La Candelaria para controlar la informalidad, el SENA en Bogotá abrió varios cupos en una de sus fichas para su Tecnólogo de Guianza, un espacio al que se vinculó Rivera y el equipo de Graffiti Tours. 
“Siempre nos hemos manifestado prestos a ser parte activa del turismo y a articularnos a las instituciones. Las personas que trabajan conmigo son todos profesionales, hablamos más de un idioma, tenemos maestría, somos artistas; el perfil que nosotros necesitamos es diferente a un proceso en el SENA. A muchos no nos interesa ser guías, somos artistas, y lo que nos interesa es compartir nuestro conocimiento con la comunidad”, manifestó Rivera, quien hoy combina el trabajo en la agencia receptiva y las exigencias académicas de la tecnología en el SENA. 
Hoy en día los free tours continúan en La Candelaria. Para sortear las presiones de la Policía de Turismo, la mayoría de agencias operadores, incluidas Bike Tours y Graffiti Tours, han vinculado a su equipo a guías profesionales de turismo para que efectúen ciertas funciones y muestren su tarjeta profesional ante la solicitud de las autoridades. Se trata de un mecanismo extendido entre las agencias de viajes que, ante la necesidad de guías con ciertas especialidades y enfoques del conocimiento, han optado por vincular tanto al experto específico como al guía profesional, una estrategia que no es bien recibida por las asociaciones de guías. Entre tanto la demanda en cuestión sigue su curso en la Corte Constitucional bajo el proceso 12704, un pronunciamiento que debe darse máximo en diciembre del año en curso.  
 

SEGUNDO CAPÍTULO: LAS AGENCIAS DE VIAJES.

El segundo capítulo de esta tirante relación tuvo lugar hace unos meses en el Salón Rojo del Hotel Tequendama, durante la Asamblea Anual de Anato. Dentro de las habituales solicitudes formuladas al gobierno y ante en ese entonces candidato presidencial Iván Duque, la presidenta del gremio, Paula Cortés Calle, se refirió a los guías de turismo. 
“Cada vez hay más movimiento de turistas extranjeros en el país y las agencias de viajes no están encontrando la guianza suficiente para atender la demanda. En cualquier país del mundo los guías hablan dos o tres idiomas y en Colombia no hay un gremio, sino varios. No hay un mayor liderazgo y nosotros como agencias estamos sufriendo las consecuencias. Llegan los cruceros a nuestro país y no tenemos guías”, expresó la presidenta de Anato, Paula Cortés Calle. 
Efectivamente, estas inquietudes fueron ratificadas en su mayoría por las agencias de viajes consultadas por este medio, quienes coinciden en señalar que los guías ni son suficientes ni suplen las necesidades de especialización.   
“El SENA ha hecho una labor de certificar guías, pero la actual exigencia del mercado en cuanto a nivel cultural y especialización es muy alta. Adicional a ello el bilingüismo es una falencia enorme, no solo en inglés sino en francés, alemán, ruso, chino. Hay muchos guías antiguos que cumplen con algunos de estos requisitos, pero son tan contados que muchas veces nos vemos en aprietos entre los mismos operadores porque nos los peleamos”, afirmó Naudia Wilches, directora de Receptivo de Aviatur. 
“En Cartagena es en donde mayores inconvenientes tenemos con la guianza. En fechas de cruceros no podemos ofrecer city tours o caminatas por el centro histórico porque no hay suficientes guías. Es una situación que nos limita. Muchos clientes nos han dicho que cómo es posible que una ciudad turística que se promociona internacionalmente no tenga la capacidad de atendernos”, afirmó Lady Pachón, gerenta de Turismo Receptivo de Panamericana.  
A su vez, René Flores, del receptivo Gray Line, confirma la escasez de guías, tanto en cantidad como en enfoques especializados: “Hay guías con tarjeta profesional que en mi concepto están alejados de un nivel óptimo en temas especializados como gastronomía, arte, deportes extremos, fotografía, entre muchos otros. Incluso, muchas veces en la parte cultural tampoco se obtiene calidad. Entonces, al haber pocos guías calificados, es cierta élite de guías la que funciona”.  
En el caso de Acotur (Asociación Colombiana de Turismo Responsable), entidad creada en 2013 y que hoy agrupa a cerca de 90 empresas, entre agencias, hoteles y fundaciones de protección de fauna y flora, los guías resultan insuficientes para cubrir la operación en los distintos departamentos del país. Según Laura Durana, directora de Acotur, los problemas son dos: la escasez y la especificidad de los guías: “Hacia 2016, cuando apenas éramos 40 afiliados, solamente en Acotur necesitábamos 400 guías para operar 100% con guías con tarjeta”. Y agregó: “Más que la calidad, porque hay guías buenos, regulares y malos, no existe ni el bilingüismo ni la especificidad que necesitamos. Nosotros tenemos cinco operadores dedicados a solo aves; necesitamos ornitólogos, biólogos. Nos toca operar entonces con el experto en la materia más el ‘tour leader’ con tarjeta profesional, y eso nos hace cero competitivos frente a destinos como Panamá, Perú o Ecuador”. 
 

LA PERSPECTIVA DE LOS GUÍAS. 

Sandra Alfonso es una de las guías más queridas en Bogotá. Con 17 años en el sector, Alfonso tiene más de 50 cursos complementarios a la formación del SENA en las más diversas materias, desde arquitectura y antropología, pasando por historia, servicio al cliente, gastronomía, e incluso lenguaje de señas; habla portugués, italiano y presta sus servicios a importantes agencias de viajes de Bogotá, entidades gubernamentales y ha diseñado sus propios recorridos y libretos en la capital del país; “la calidad de un guía de turismo debe ser inmaculada. Si usted es bogotano, demuéstrelo”, apuntó la profesional, quien es particularmente crítica con muchos de sus colegas que no se preocupan por capacitarse ni aprovechar los múltiples espacios de formación y aprendizaje que se generan para los guías en Colombia. Como miembro de una suerte de élite de guías de alto nivel en Bogotá, Alfonso toma partida en una soterrada puja comercial con las agencias de viajes: “No es que haya escasez de guías, porque no la hay. Es la pobreza mental que tiene la empresa que contrata al guía de pagarle lo que ellos quieren y no realmente lo que uno se merece. A mí me han dicho incluso ‘Sandra, no la podemos contratar porque usted está sobrecalificada”, apuntó y agregó que no se siente representada por ninguna agremiación o asociación de guías, “porque los liderazgos son mal manejados”.  
Ahora bien, los números no mienten. Las agencias receptivas en Colombia doblan al número de guías con RNT según cifras del MinCIT. Al ser consultada sobre cuántos guías de su perfil hay en Bogotá, Alfonso no duda en responder que son muy pocos los que recomendaría para atender a un grupo de turistas de un alto nivel cultural.   
Por su parte, Carlos Gómez de entrada pone en duda las cifras del RNT, al que califica de “un registro mentiroso”. Consultado sobre el tema, el directivo hizo un desglose de los distintos componentes del paquete turístico y señaló que las agencias de viajes siempre buscan recortar por el lado del guía. “Muchas veces he tenido que rechazar servicios porque estoy en mi puesto de trabajo y nadie se puede sostener con un tour por día y luego esperar más de una semana a que una agencia de viajes lo vuelva a llamar”, señaló Gómez, quien también es crítico con una de las preocupaciones centrales de las agencias, el bilingüismo. “Es una herramienta de trabajo más; para ser buen guía no se necesita ser bilingüe. En Colombia no hay tanto francés, italiano, alemán, como si estuviéramos en la Plaza de San Pedro”, apuntó.  
 

HOMOLOGACIÓN, AIRE FRESCO PARA EL SECTOR ¿QUÉ SIGUE? 

Precisamente, en atención a esta situación, el año pasado el MinCIT expidió la Resolución 823 que reglamentó un artículo de la Ley 1558 de 2012, en donde básicamente se da la posibilidad a profesionales de ciertos campos del conocimiento (ciencias naturales, bellas artes, agronomía, economía, ciencias sociales y humanas) de homologar con el SENA en dos cursos complementarios de 720 horas (seis meses aproximadamente) la formación en guianza y obtener la tarjeta profesional, una propuesta en la que todos los guías de turismo consultados por este medio parecen estar de acuerdo.  
“Para aumentar la competitividad de la guianza en Colombia, el MinCIT expidió el año pasado una resolución que establecía las profesiones que podían homologar la guianza turística, teniendo en cuenta que lo que necesita el país es generar un turismo de alto valor de acuerdo con la vocación de los destinos. Ya están próximos a salir los primeros graduados. Sin embargo, las profesiones a incluir en la homologación es un tema que se puede analizar”, informó a este medio el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. 
En efecto, la homologación ya reporta sus primeros efectos positivos en varios destinos del país, en donde la oferta de guías ha recibido un importante empujón. Tolima, Caldas, Valle del Cauca, Bogotá y Antioquia recibieron más de 100 nuevos guías especializados en ciertas aéreas; más o menos del 60% al 70% del grupo que inició la homologación, lo cual indica que a pesar de la premura por generar más profesionales de la guianza realmente idóneos, hubo también un porcentaje importante de deserción.  
¿Qué sigue? De acuerdo con el SENA, ya están en curso dos nuevos grupos de homologación, sin embargo, el ritmo en que salen los nuevos guías es claramente inferior al crecimiento del turismo internacional en Colombia. La medida, sin embargo, parece ser uno de los caminos más acertados para ampliar la base de calidad de este eslabón de la cadena. Para otros guías y agentes de viajes expertos en la materia, quienes prefirieron mantener su nombre en reserva, los retos pasan por incluir en la formalidad y los procesos de formación de guianza a los baquianos, lugareños, afrocolombianos, indígenas y campesinos en destinos rurales y apartados, pues al día de hoy está población apenas cuenta con educación primaria y en esa medida están excluidos de cualquier oportunidad de convertirse en guías formales en su propio territorio. Lo propio opinan respecto a la política formativa del SENA, a la que si bien le reconocen sus innegables mejoras en la última década, requiere ser revisada para estructurar procesos realmente competitivos a la altura del turismo de alto valor que busca el gobierno nacional.  
Pero una de las necesidades más sentidas que se escuchan desde las distintas orillas, es la necesidad de afianzar un liderazgo único e integrador en todo el sector de guías de turismo. Al respecto, Clara Inés Sánchez señaló: “Las asociaciones de guías se han preocupado más por defender su pequeño feudo que poco a poco se les empieza a acabar. Cuando se quiso hacer agremiaciones para que se volvieran aportantes y pudieran acceder a los recursos del Fontur, por ejemplo, para proyectos de bilingüismo, no lo hicieron”. 
Según pudo conocer este medio, ya está listo un proyecto de decreto para la firma del ministro José Manuel Restrepo, que elimina el Consejo Profesional del Guías y traslada directamente al MinCIT la expedición de la tarjeta de turismo, así como la base de datos correspondiente a la información de los guías. Muchos han entendido esta situación como una primera medida del gobierno para dar un revolcón frente a los guías.  
“Hay una serie de proyectos a los cuales no podría referir con detalle porque no se han concluido, pero sí puedo decir que estamos entendiendo muy bien la problemática y los nuevos desafíos, porque esta es otra de las actividades que está siendo revolucionada por las nuevas herramientas tecnológicas, por el auge mismo de la industria y por el deseo de muchos de hacer parte de esta cadena de prestación de servicios. Tenemos que ser muy cuidadosos en revisar todas esas condiciones”, afirmó el viceministro de Turismo, Juan Pablo Franky, durante su primera rueda de prensa.