Información para Profesionales de Turismo
Texto
Entrevista
Juan Pablo Franky, viceministro de Turismo: “El turismo es un propósito que nos une”

Seis meses después de asumir como viceministro de Turismo, Juan Pablo Franky lidera un plan sectorial que tiene como puntada inicial una modificación a la Ley de Turismo. La Agencia de Viajes habló con el funcionario sobre este proyecto de ley, la situación de Fontur, las plataformas digitales, los recursos destinados al sector y los nubarrones en seguridad, entre otros temas.

Con más de 20 años de trayectoria en el sector aéreo y hotelero, Juan Pablo Franky asumió el pasado 31 de agosto como viceministro de Turismo, en medio de un ambiente de optimismo y expectativa por el nuevo gobierno. Seis meses después de su posesión, Franky lidera un plan sectorial que tiene como puntada inicial una modificación a la Ley de Turismo y el enorme reto de priorizar entre un universo de potencialidades y desafíos. Sobre estos y otros temas, La Agencia de Viajes Colombia habló con el funcionario

 

-¿Cómo ha sido el tránsito del sector privado al público. ¿Con qué se encontró en el Gobierno?

-Lo primero, un enorme reconocimiento a la complejidad que tiene el sector público y reconocer con humildad que no solo hay mucho por aprender sobre cómo funciona lo público, sino de la Colombia profunda, las subregiones y sus desafíos. Tengo que confesarles que conocía solo una parte de mi país y sigo sin conocerlo en su totalidad. Y por supuesto, conocer ese resto de país permite abrir nuevas expectativas e identificar nuevos desafíos para empezar a construir una visión distinta de nación, sus potenciales y oportunidades. Para mí ha sido un proceso enormemente enriquecedor que ha implicado salir de la zona de confort; jamás me imaginé la intensidad en términos de horarios y como las agendas se van sobreponiendo una a otra. Por eso creo que la invitación a muchos colombianos es a estar más cerca del sector público y tener una mayor participación y conocimiento de todos los procesos, porque el manejo del sector público está totalmente ligado con la prosperidad, con el futuro de nuestro país. Tenemos una gran responsabilidad al entender que en las manos de un equipo de personas se impacta a tanta gente y creo que ésa es finalmente la gran motivación que hay detrás de esto.

 

-¿Cuál fue el primer desafío que se planteó una vez que asumió como viceministro?

-Yo creo que el gran desafío que tiene el turismo en Colombia es precisamente la gran diversidad de tipos de turismo que tenemos. Guardadas las proporciones, hay muchos países que concentran su mensaje turístico en un solo tipo de turismo; nosotros tenemos tantas regiones, tanta riqueza cultural, arqueológica y biodiversidad, que lo más complejo desde un Viceministerio de Turismo es mostrar todo lo que somos como país; creo que nos quedamos cortos a la hora de potenciar todas esas opciones, porque en todas hay potencial. Lo más difícil entonces es identificar los nichos, llegarles de manera eficiente, formarnos mejor en la prestación de servicios, mejorar la infraestructura, optimizar la conectividad aérea. Todo esto se vuelve una gran matriz de muchas dimensiones y por eso considero muy acertada la definición de que, más allá de una industria, somos un ecosistema. Es decir, tenemos una multidependencia de muchos factores. El desafío entonces es desarrollar un plan que identifique, priorice y lleve a su mayor potencial, con los recursos que tenemos, el desarrollo del nuestro turismo.

 

-Lograr la meta de 6 millones de turistas en 2022 planteada en el Plan Sectorial, implica la llegada de 500 mil nuevos turistas por año. ¿Cuáles son los fundamentos de esa meta que sin duda tiene un componente aéreo importante?

-Definitivamente. Y por eso es tan importante todo el trabajo que venimos haciendo en asocio con ProColombia para tener más conectividad. Ya en Fitur anunciamos una nueva ruta entre Medellín y Madrid, pero tras bambalinas hay un trabajo uno a uno, con cada una de las compañías para que aumenten sus frecuencias o empiecen a volar a Colombia. Esa es una de las actividades que hemos venido haciendo con mucha dedicación, para despertar un interés que sin duda existe. Queremos vincular a nuestro desarrollo turístico a un universo de turoperadores aéreos que todavía no tienen mucha presencia en nuestro territorio y son grandes dinamizadores del turismo mundial. Si ustedes se paran en una ventana del aeropuerto de Cancún, por ejemplo, y miran los aviones que hay afuera, encontrarán una cantidad de marcas que probablemente nunca hayan visto en Colombia. Son ellos los que están haciendo falta; turoperadores internacionales que trabajan de la mano con las grandes cadenas hoteleras y mueven grandes flujos de turistas de acuerdo a las estacionalidades. Gran parte del turismo en el mundo se mueve a través de estos turoperadores y no de las líneas aéreas regulares, de manera que es un componente novedoso que nos puede proyectar con mucha facilidad en lo que yo llamaría la oferta turística internacional.

 

-Hay una propuesta de cielos abiertos rondando en el aire. ¿El crecimiento del turismo en Colombia pasa por una política de este tipo?

-Yo creo que hoy en día la política aeronáutica en Colombia es totalmente abierta a recibir a los operadores. Aquí no hemos perdido ninguna nueva operación por temas regulatorios y tenemos, de hecho, un número importante de nuevos acuerdos bilaterales que hablan de la disposición que tiene la Aeronáutica para abrir los cielos. El nuevo proyecto de cielos abiertos es más una declaratoria anticipada para hacer ver que volar a Colombia no va a tener limitaciones. Sin embargo, yo creo que volar a Colombia hoy en día no tiene limitaciones. Lo que sí es cierto es que decir ‘cielos abiertos’ no implica que todos los operadores van a llegar. El desarrollo aeronáutico contempla muchos elementos adicionales, por ejemplo, la disponibilidad de slots; un punto en que ya empezamos a tener problemas de capacidad en el aeropuerto El Dorado. Pero ése es un problema, por el otro lado tenemos una gran oportunidad en muchos aeropuertos internacionales con plena capacidad. Es allí en donde vamos a poder construir muchos de los nuevos 500 mil pasajeros año, en terminales como la de Cartagena, Cali, Medellín, San Andrés.

 

-¿El crecimiento del turismo no pasa necesariamente por las quintas libertades?

-Definitivamente las quintas libertades tienen un beneficio a la hora de hacer viables económicamente ciertas rutas long-haul en determinadas regiones. Particularmente, tienen mucho valor cuando se viene de Asia y la intención es conectar con dos destinos en Latinoamérica, porque uno solo no da. Es decir, las quintas libertades tienen sentido cuando un solo destino no es suficiente para llenar un avión. Pero al mismo tiempo, lo que está sucediendo hoy con las grandes alianzas de aerolíneas es que se crean los hubs que interconectan varios aeropuertos y allí la quinta libertad no tiene tanta importancia y lo que sí tiene relevancia son los acuerdos interlineas, en la medida que le dan más capilaridad a la distribución del long-haul. No quiero decir que no sirven, pero lo que más importa a largo plazo es tener la capacidad de desarrollar hubs.

 

-Usted ha mencionado que los recursos para el turismo no son muchos, pero tampoco son pocos. ¿Cuál es el presupuesto para el turismo este año?

-Nosotros disponemos de unos recursos que se destinan a tres líneas de inversión, que son promoción, competitividad e infraestructura, y se nutren de dos fuentes. Los aportes parafiscales que los empresarios hacen al Fondo Nacional de Turismo (Fontur) y que están cercanos a los $ 75 mil millones anuales; y el por otro lado, el Presupuesto General de la Nación, que hace aportes resultantes de impuestos como el Impuesto al Turismo. Son US$ 15 por cada turista que visita nuestro país y son recaudados por el Ministerio de Hacienda que los transfiere al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo para sumarse a los recursos parafiscales. Ese valor este año está alrededor de los $ 91 mil millones. Sumados los dos estamos hablando de $ 160 mil millones, que es lo que se destina para hacer todas las obras. Ahora bien, a eso hay que agregarle un elemento muy importante y es que muchos de los proyectos de infraestructura se pueden hacer de manera cofinanciada, con participación de los gobiernos municipales o departamentales, lo que permite extender el presupuesto y hacer rendir el dinero. ¿Cuál es el gran desafío que tenemos? Que cada una de esas inversiones se priorice, invierta y ejecute de la mejor manera. ¿Por qué priorizar? Porque no hay para todo lo que quisiéramos hacer. $ 160 mil millones en materia de infraestructura puede ser equivalente a hacer una carretera o un colegio, pero a nosotros tiene que alcanzarnos para hacer obras, para la competitividad, además de la promoción nacional e internacional, porque parte de ese dinero se transfiere a ProColombia.

 

-Muy preocupantes son los hechos violentos de los últimos meses, particularmente en Bogotá. ¿Qué plan tiene el Viceministerio para contrarrestar ese tipo de situaciones?

-Lo primero que hay que reconocer es que somos un ecosistema muy frágil y cualquier factor lo impacta. La seguridad es un componente sin el cual no hay turismo; es el elemento fundamental. Precisamente, lo que ha venido potenciando nuestro turismo en los últimos años han sido las mejoras en seguridad y percepción de seguridad. Esperamos que sea un caso aislado porque el impacto que pueden tener circunstancias como éstas sería desafortunadísimo y puedo decir con toda sinceridad que no hay muchas maneras de contrarrestarlo; es imposible, aquí no se trata de dejar de decir, ni de sacar una campaña, veo enormemente difícil eso. Por eso el compromiso del Gobierno Nacional es una lucha frontal y un rechazo a ese tipo de actos. Esperemos que sea el último episodio de un proceso que nos tomó muchos años de tristezas. Confiamos en que haya mucha sensatez y toda la capacidad de los colombianos de construir alrededor de la paz unas condiciones que potencien el turismo.

 

-Hay muchas críticas de los empresarios al manejo de Fontur e incluso se ha planteado una reestructuración…

-Me parece que hay unas entidades bien diseñadas y que pueden ser mucho más eficaces, porque todo lo que existe está sujeto a que mejore. Yo lo veo así. Aquí no se trata de reclamar que una tenga más autonomía que la otra. Creo que lo que hay que tener es un plan único de trabajo y cada cual concentrarse en hacer su parte. Fontur no es una entidad con autonomía, es una entidad que ejecuta una política pública a través de un mandato de contratos que yo creo está bien estructurado. Todas las iniciativas de los municipios, gobernaciones o gremios llegan al Ministerio, el Ministerio analiza su pertinencia y alineación con un concepto, para después someterse a una aprobación por parte del Comité Directivo de Fontur; un comité en donde están los gremios que principalmente representan la contribución parafiscal. Allí se aprueban todos y cada uno de los proyectos, bien sea provengan de municipios, gobernaciones, gremios o el mismo Ministerio. Y una vez aprobados pasan a ejecución a Fontur. Fontur es un patrimonio autónomo; es el lugar en donde está el dinero y creo que esa estructura está bien.

 

-Sin embargo, desde el Gobierno se hablado de reestructuración.

-Yo haría énfasis en dos líneas fundamentales. Primero, cómo ser más rápidos, transparentes y tener una mejor ejecución. Pero hay otro aspecto que sí quisiéramos incorporar. No utilizaría la palabra reestructuración sino fortalecimiento, y es que, inspirados en modelos enormemente exitosos, Fontur también pueda estructurar proyectos de infraestructura turística. Por ejemplo, en nuestro proyecto de ley queremos darles mucho más énfasis a las zonas de desarrollo turístico; encontrar un vehículo público-privado para adquirir terrenos que tengan una vocación turística importante, y que en esos terrenos se puedan desarrollar unas infraestructuras urbanísticas que a la postre se comercializan para construir hoteles, restaurantes, parques temáticos. Eso fue lo que hizo México y lo hizo a través de Fonatur. ¿Qué es lo que hace a eso tan valioso? Hoy en día en Colombia estructurar un proyecto hotelero tiene un proceso muy largo que no facilita la llegada de inversionistas; temas como la consecución de licencias, verificación de condiciones de urbanismo, de servicios públicos. No es tan fácil. Por eso creemos que una pieza que hace falta en el rompecabezas para agilizar la llegada de infraestructura turística es identificar zonas estratégicas y desarrollarlas a través de alianzas público-privadas. Queremos darle un carácter mucho más sólido a través de la ley de turismo que estamos construyendo.

 

-¿Cuáles serían esas zonas turísticas?

-Esta no es una ley que arranca con unas zonas aquí y unas zonas allá. Ése sería un gran error. Aquí lo que hay es un gran concepto. Lo que estamos construyendo en este momento con los municipios es un marco que nos permita definir exactamente qué van a hacer estas zonas. ¿Por qué? Primero, porque los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) no son competencia del gobierno central sino de los municipios. Estamos definiendo entonces cuáles serían los conceptos y la articulación entre la ley y los POT para, en primer lugar, definir y priorizar esas regiones. Y después, de común acuerdo con los municipios, establecer beneficios y facilidades de orden tributario, de consecución de licencias, etc. En resumen, tenemos que salir a competir para hacer más fácil que llegue la inversión y desarrollar nuestro turismo.

 

-¿La Guajira es una de esas zonas?

-Es una zona que tiene 304 km. privilegiados de playas que todavía no han explotado su potencial. Yo creo que ahí tenemos un gran desafío. Ahora bien, aquí no se trata y no quiero que se malinterprete, de torres de 20 o 30 pisos, que es lo que muchas veces se tiene en mente cuando se habla de desarrollo turístico. La infraestructura turística tiene que ser totalmente adaptada a cada una de las regiones. El caso de La Guajira es muy especial y tendrá necesariamente que estar en asocio con las características del territorio y las comunidades y el respeto a sus tradiciones. Lo que no podemos hacer es que las comunidades no participan de estos emprendimientos, ellos son los actores fundamentales de este proceso.

 

-¿Qué traerá este proyecto de ley en materia de plataformas digitales?

-Esta ley lo que busca es entender a las nuevas tendencias e integrarlas dentro unas condiciones de competencia leal. Está demostrado que las plataformas digitales pueden ser unos grandes potenciadores del turismo internacional y por eso las vemos como una gran oportunidad. Parte de esta nueva ley estará orientada a darle un marco general y jurídico que todavía no existe. Ahora, el decreto que facilita el acceso al RNT es apenas un paso inicial; este tema tiene mucha más complejidad. Cuando hablamos de competencia leal es que todos los que participen de esta industria tengan las mismas obligaciones fiscales; no puede ser que uno pague impuestos y el otro no. La obligación ya existe, lo que tenemos que hacer es establecer en todos los medios digitales el mecanismo para el recaudo y facilitarles la tributación a todos los prestadores. Ese marco lo estamos estudiando muy a fondo y no está exento de complejidad porque muchas de estas plataformas ni siquiera tienen domicilio en Colombia.

 

-En el pasado hubo unos diálogos con Airbnb. ¿Eso continuó?

-Más que diálogos, ellos siempre han manifestado la intención de acogerse a la reglamentación de los países. Lo que pasa es que todavía no hay total claridad en las obligaciones que tienen y en cómo se relacionan con DIAN en dos maneras: uno, el recaudo de los impuestos asociados a la prestación del servicio; y otro, el recaudo de las operaciones que ellos hacen en su proceso de comercialización. Son dos tipos de vinculación fiscal distintas.

 

-¿Para cuándo estará listo este proyecto de ley?

-Creo que existe interés y una aceptación por parte del Congreso de la República en ver en el turismo una gran oportunidad. Por eso confiamos en que este proyecto que estamos construyendo juntos haga tránsito este año y ojalá pueda ser una ley al final del año. Esa es nuestra gran meta. Así, una vez tengamos el marco jurídico y fiscal, podamos darle un gran impulso al desarrollo turístico en todos los frentes.

 

-¿Cuál es su mensaje al sector turístico? ¿Por qué seguir su plan?

-El turismo es un propósito que nos une. Es una frase que hemos acuñado y tiene una fuerza enorme por todo lo que incluye. Primero, la gran motivación que tenemos alrededor del turismo, desde el presidente de la República para abajo. Pero también nos une como colombianos; uno de los factores más interesantes que vimos es que la principal razón por la que viajan los colombianos es el reencuentro con la familia. Pero también nos une alrededor de un propósito de creación de valor; nos une alrededor de la industria que está en crecimiento y de un concepto fundamental: no hay ningún país en el mundo con indicadores de bienestar importante que no tenga desarrollado su turismo. Hay una correlación increíble, a un país que le va bien es porque a su turismo le va bien. Turismo en términos de consumo y en términos de industria. Creo que es el momento extraordinario para crecer en una industria que genera posibilidades en generación de empleo, aporte al PIB, generación de divisas, pero particularmente bienestar. Creo que si podemos llegar a los resultados que nos hemos propuesto, es porque al país le está yendo bien.