Información para Profesionales de Turismo
Texto
Actualidad
Un negocio atado al ritmo del cambio

La puesta en común de los cuestionarios respondidos por los principales actores del empresariado turístico pone nuevamente de manifiesto la fuerte dependencia del mercado respecto de los ánimos cambiarios, tras un 2018 que nadie extrañará y un 2019 cuyo tránsito dependerá casi exclusivamente de la estabilidad monetaria.

Si creíamos que el único villano de dos caras pertenecía a la saga de Batman, es porque no habíamos identificado al año 2018 desde la perspectiva de los empresarios del sector turístico. Por otro lado, se vislumbra un cierto optimismo de cara a 2019, que se podría materializar siempre y cuando la estabilidad económica funcione como aliado. Mientras, las inversiones en herramientas tecnológicas eluden cualquier coyuntura y continúan en pleno desarrollo en pos de entregar a los agentes una experiencia de ventas tan satisfactoria como sea posible.

 

UN AÑO DE DOS CARAS.

El pasado año 2018 jugó como nunca con los ánimos y desánimos de los operadores turísticos, un ejercicio que si bien no puede ser nunca sano, puso a prueba nuevamente la resiliencia y adaptación del sector.

Partido en dos, los operadores han cortado las porciones en abril (el comienzo de la escalada cambiaria), junio (aceleración del proceso y mitad formal del año) o septiembre (tras el pico del dólar, donde cada unidad llegó a valer $ 42), dependiendo de en qué momento sintieron más fuerte el impacto del caos cambiario desatado.

La incertidumbre entre los pasajeros escaló y la demanda cayó abruptamente. Para cuando el dólar se estabilizó, el daño ya estaba hecho y el escenario no se recuperó.

De esta manera, parecen quedar muy lejos aquellos primeros meses de 2018, que todos coincidieron en señalar como muy provechosos y de alta demanda, al punto que en algunos casos sirvieron para “equilibrar” el balance de un año que el sector no merece revivir.

Así las cosas, de acuerdo a la respuesta de los consultados, la demanda de destinos siguió dos vías: la continuidad del consumo de productos de mayor gama (hay un sector que no se perjudica con la políticas económicas locales y sigue viajando con estilo) y la degradación vacacional, donde algunos clásicos de larga distancia (Estados Unidos y Europa a la cabeza) fueron remplazados por programación en países limítrofes como Brasil o incluso por el turismo nacional (sin contar a quienes sencillamente no han viajado).

 

OPTIMISMO CON CONDICIONES.

El optimismo es una puesta en común al momento de imaginar el tránsito de este 2019, una apuesta razonable teniendo en cuenta que la magnitud de lo acontecido en 2018 sería difícil de repetir.

Y para que el optimismo se transforme en algo más concreto, hay una condición sine qua non: la estabilidad (cambiaria). Por estos días el dólar, adormecido desde hace unos meses, remolonea y parece querer despertar, por lo que básicamente estará en manos de los funcionarios del gobierno que este aspecto indispensable para el bienestar del sector perdure.

Como el golpe ha sido fuerte, a ello se le tienen que sumar ingredientes valiosos y tentadores para los pasajeros. Entre los más mencionados se incluyen las promociones (algo que de alguna manera se da por sentado: ante la baja de la demanda, las ofertas serán más atractivas) y la financiación, un elemento clave que el pasajero estima muchísimo al momento de cerrar su compra.

Si la incertidumbre y la cautela cesan muchos vislumbran cierta recuperación y un año positivo. Aunque no habrá que perder de vista la posibilidad de que, al tratarse de un año electoral, la especulación aumente y el movimiento se reduzca a medida que se acerque el período de votaciones.

 

SIEMPRE HAY AVANCES.

Los atención personalizada, el asesoramiento, la capacitación han sido y continúan siendo valores inalienables de los profesionales del turismo. Desde hace unos años, a ello se ha agregado un aspecto fundamental: las herramientas tecnológicas, que en la carrera por obtener el beneplácito de los agentes incluso han dejado atrás y boqueando a las virtudes históricas anteriormente esgrimidas.

La posibilidad de autogestión, la docilidad y la amplitud de criterios y productos de las herramientas B2B constituyen, más que una carnada atractiva, una necesidad del mercado actual. En nuestra encuesta, la amplia mayoría refleja su voluntad de continuar invirtiendo en tecnologías dedicadas a mejorar la experiencia online del agente, definitivamente un aspecto que no se puede descuidar pese a cualquier contexto de crisis.

Por otra parte, y justamente debido a la coyuntura, las empresas buscarán maximizar sus beneficios, cuidando su estructura de costos, manteniendo bajos los riesgos y, sobre todo, readecuando sus productos ante una demanda deprimida. En este sentido las estrategias pasan por captar la porción de pasajeros de alto nivel que no han sufrido la crisis y, por otro lado, tratar de que los productos clásicos sean más asequibles, adaptándose a las nuevas circunstancias económicas del grueso de los pasajeros nacionales.