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Opinión
El camino que nos lleva a destino

Por Gustavo Santos, secretario de Turismo de la Nación

Los 30 años que Ladevi está cumpliendo nos llevan inevitablemente a reflexionar sobre la trayectoria recorrida por el turismo en la Argentina durante estas tres décadas en las que el turismo consolidó su posicionamiento como un pilar de la economía nacional, al punto que se ubica a la par de los rubros de las exportaciones tradicionales, como las oleaginosas, los cereales y la industria automotriz.

Hay un salto enorme entre aquel país empantanado en sus potencialidades y este presente en el que el desarrollo turístico es una realidad en destinos emergentes y tradicionales, con su capacidad de generar puestos de trabajo genuinos y sustentables, de construir escenarios de arraigo e inclusión, de mejorar la calidad de vida de sus comunidades.

Es tiempo de plantearnos cuáles serán las próximas metas y objetivos que nos proponemos alcanzar, y también nos convoca a todos los referentes del sector a trazar una hoja de ruta que nos permita avanzar con firmeza para lograrlos.

Así como venimos señalando que no hay turismo posible sin conectividad, estamos convencidos de que otra de las claves pasa por la innovación, que no se acota al uso de herramientas tecnológicas modernas sino a una mirada renovadora sobre cada una de las acciones vinculadas al turismo.

Por ejemplo, la innovadora manera en que estamos promocionando a la Argentina como destino turístico en el mundo -superadora de las tradicionales ferias presenciales- nos está permitiendo llegar directamente a los mercados en que estamos interesados, con mensajes precisos, a medida del público al que nos dirigimos. Hay innovación cuando emprendemos acciones que buscan romper con la estacionalidad o aprovechar aquellas plazas disponibles que son imposibles de “stockear”.

Al analizar el presente y el futuro, también es fundamental tener en cuenta que en un siglo atravesado por el estrés como un mal endémico, el turismo está llamado a ser una terapia ineludible para combatirlo, especialmente el turismo de naturaleza, en el que Argentina tendrá un rol cada vez más protagónico.

Todos los caminos nos proyectan hacia un país que tendrá al turismo como un elemento constituyente de su perfil, hacia un mañana en el que Argentina y turismo resulten casi sinónimos. Confío en que el compromiso asumido para llegar a ese  destino lleva la firma de todos los argentinos que soñamos y trabajamos por un país del que cada vez nos sintamos más orgullosos.