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Nota de tapa
Se agrava la crisis en los restaurantes y hoteles de la Ciudad

La baja en el volumen de la facturación, los aumentos de los costos y el cierre de negocios son los principales síntomas del mercado.

Desde que comenzó el año, hay una foto que se repite en la Ciudad de Buenos Aires –aunque el interior del país no está ajeno–: la triste postal de los tradicionales locales gastronómicos vacíos y tapiados, a los que se sumaron Janio en Recoleta y la tradicional librería, confitería, bar y espacio cultural Clásica & Moderna (el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, declaró que intentarán que el establecimiento siga funcionando), al tiempo que hace unas semanas la parrilla Rodizio de Costanera Norte entró en concurso de acreedores.

La baja en los niveles de consumo y el aumento de los costos siguen siendo una fórmula mortal para el sector, principalmente en el caso de la gastronomía, la cual sigue dando señales de estar en plena crisis. Cabe destacar que se trata de una problemática que afecta tanto a negocios de corta trayectoria como a locales de renombre que operaron durante varias décadas.

 

NO SE SALVA NINGUNO.

Desde la Unión de Trabajadores de Hoteles y Gastronomía (Uthgra) explicaron que en este negocio pesan mucho los costos fijos, entre los que figura, en primer término, el precio del alquiler. A los que se suman la presión tributaria y los salarios, que se verán afectados cuando comiencen a incorporarse los aumentos de las paritarias. “Históricamente, el sector siempre se manejó con un equilibrio entre aperturas y cierres de restaurantes, pero en los últimos meses la situación empeoró y registramos más bajas que altas”, admitió Dante Camaño, secretario general de la Uthgra Seccional Capital, quien afirmó que hay muchos empresarios sin experiencia que se meten en el negocio y quieren recuperar toda la inversión de manera inmediata.

“El Gobierno debería suspender las habilitaciones y asegurarse que quienes quieran abrir un local, no solo tengan el dinero, sino que además sean idóneos en el rubro”, puntualizó, y agregó: “En muchos casos, estas personas emplean mano de obra extranjera en negro, y no pagan cargas sociales ni tributan”, dijo.

Sin embargo, Camaño también manifestó que cambió el esquema de consumo, comunicación, producción y ventas. “El negocio está mutando y no son muchas las patronales que están atendiendo las nuevas demandas, como tampoco invirtiendo o renovando su estructura”.

En el plano hotelero, la ecuación no difiere y desde la Fehgra aseveran que, pese a que los índices de ocupación están al alza, la rentabilidad no se condice. De hecho, y tras conocerse que en 2018 la ocupación total de plazas en todo el país fue del 34,77% –según la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) del Indec–, la entidad alertó que hubo una capacidad instalada ociosa del 65,23%.

“El sector sobrelleva la disminución de la rentabilidad y la competitividad, con la imposibilidad de pasar los costos fijos y reales a las tarifas”, comentaron, para añadir: Esta situación se pone de manifiesto con datos concretos: comparando enero de 2018 con igual mes de 2019, el índice de inflación fue del 49,3%, y la actividad subió sus precios en un 40,10%, de acuerdo a datos del Indec. Es decir que perdió contra la inflación 9 puntos porcentuales, los que impactan nuevamente en la rentabilidad”.

En este contexto, desde la entidad comunicaron que los números son insostenibles para la actividad, ya que además del casi nulo consumo, se suman otros factores como el tarifazo y la presión fiscal. Al tiempo que reclamaron que se revise la carga impositiva que deben afrontar.

 

REALIDAD NADA PRIVADA.

Desde la CAT, su presidente, Aldo Elías, lamenta y se preocupa no solo por la cantidad de locales que dejan de trabajar, sino por toda la historia que se está perdiendo. “Están cerrando lugares con mucha trayectoria, y eso muestra que el sector se está quedando sin espaldas”, sostuvo. Y admitió que el reto inmediato es atravesar la compleja situación económica del país. “Un negocio sin rentabilidad no puede sostenerse, y menos invertir para ofrecer servicios de calidad. La presión tributaria se apalanca en el 40% de los contribuyentes, y cuando estos no resistan más, no sé de dónde sacará los recursos el Estado”.

No obstante, y mirando el vaso medio lleno, el dirigente indicó que en el sector gastronómico se está viviendo un cambio de hábitos. Mientras que dijo: “Hay un nuevo consumidor generacional y sus gustos son otros, lo cual se puede palpar en el auge de las cervecerías y hamburgueserías”.

 

A MAL PUERTO.

Aseverando que la situación es crítica, y percibiendo que el futuro se presenta más grave, desde la Ahrcc sostienen que el consumo en Puerto Madero cayó un 40%, y afirman que de los 36 negocios que cerraron en la zona, la mayoría son gastronómicos.

Al respecto, se declararon en estado de emergencia y piden el congelamiento de las tarifas, ya que sostienen que de lo que recaudan el 40% se va en Ingresos Brutos, IVA, aportes jubilatorios y cargas sociales. “Somos una de las actividades que más trabajo intensivo genera, y sin embargo no recibimos ninguna mano estatal", explicaron, para retrucar: “Hay un doble discurso que ya no se sostiene. Por un lado, el Gobierno de la Ciudad promociona a Buenos Aires como la Capital Iberoamericana de la Gastronomía, pero nos cierra los accesos a Puerto Madero y hace que los dueños de los locales no sepan qué hacer con los empleados. Al mismo tiempo, el Gobierno Nacional nos destroza con tarifas impagables y no atiende nuestros reclamos. El resultado es que todos los días cierra un restaurante y hace rato que no abren nuevos”.

Por su parte, desde la Cámara de Restaurantes de la entidad detallaron que no tienen en Buenos Aires un solo lugar que, en términos de clientes, al menos empate los números del año pasado. Al tiempo que explicó que en el contexto vigente “un negocio gastronómico competitivo con suerte obtiene una rentabilidad operativa del orden del 2% a 3% mensual", cuando en años normales, este indicador normalmente superaba el 10%”.

 
ALARMA SECTORIAL

La crisis económica alcanzó a todos los sectores y, de acuerdo a la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires, (Fecoba), entre octubre de 2018 y enero de 2019, sobre un total de 21.940 comercios porteños se contabilizaron 3.200 locales cerrados. Otro dato contundente del informe es que más de 10 mil personas perdieron su trabajo.

En detalle, el balance del primer mes del año para el comercio fue lapidario: cerraron 2.536 locales en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense (82 por día), siendo los barrios más afectados Belgrano y La Plata, respectivamente.

PARITARIAS: LA UTHGRA EXIGE UN AJUSTE DEL 50%

Desde la Uthgra advirtieron que el Gobierno quiere marcar la cancha para la próxima recomposición salarial y resaltaron que el “techo estimado” del 23% que recomiendan no es factible.

Al respecto, sostuvieron que el retraso económico es significativo y enfatizaron que con el acuerdo vigente –cerró en un 25%–, el sueldo del trabajador se relega considerable y periódicamente. “Necesitamos un ajuste real y no especulaciones”, concluyeron desde la entidad.

Al respecto, Dante Camaño, secretario de la Uthgra, indicó que “para reivindicar el valor del salario de los trabajadores necesitamos como mínimo un 50% de aumento, el cual aún así no reflejará la inflación real, ni contemplará las pérdidas del año pasado”; al tiempo que declaró: “La paritaria no será sencilla porque somos conscientes de que la situación económica de la patronal es compleja. No hay ventas”.

Asimismo, puntualizó que confía que los empresarios que ajustaron sus cartas tengan la misma voluntad al momento de negociar la paritaria.

Desde la esfera privada manifestaron que aún es temprano para “sentarse a la mesa” y aseveraron que confían en que las negociaciones –las cuales comenzarían los primeros días de abril– se resolverán priorizando el diálogo, el respeto y el sentido común.