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Los más y los menos golpeados por la persistencia del desplome del emisivo

Nadie se salva de los números negativos que llegaron para quedarse a mediados de 2018 con la inestabilidad cambiaria. Sin embargo, un análisis de las emisiones de tickets aéreos al exterior permite observar una heterogeneidad en el daño. El corporativo es el que mejor salió parado, en tanto que la OTAs y las cadenas que apuntan al retail sufrieron por encima del promedio.

El impacto de la megadevaluación de mayo de 2018 y la persistente inestabilidad cambiaria le siguen pegando duro a los operadores y agencias que viven del emisivo.

Los números oficiales del freno del emisivo son elocuentes: en el último cuatrimestre de 2018 la demanda de dólares para viajar al exterior sufrió una caída promedio interanual del 50%. Aunque lejos de mejorar, al menos en el primer bimestre de 2019 el desplome se recortó a un -43,7% respecto al récord del año anterior.

Al margen de los datos del Banco Central, el sector tiene su propio termómetro que mide las emisiones de pasajes aéreos al exterior vía agencias de viajes a través del BSP. Con más o menos amplitud térmica respecto a los datos oficiales, las estadísticas de la IATA fueron mostrando el paulatino entumecimiento de las ventas. Desde la tímida (hoy envidiable) caída del 7% en abril de 2018 todo fue en picada y los números del desplome fueron igual de escalofriantes que los datos del Banco Central. Hubo meses (como septiembre) donde las ventas registradas en el BSP cayeron un 50% en promedio. Fue tan malo el último cuatrimestre que ni los records históricos de la temporada alta alcanzaron para decorar un desplome final del 22% respecto a todo 2017.

 

MÁS Y MENOS GOLPEADOS.

Después de seis meses extenuantes, 2019 tampoco se muestra compasivo para las agencias emisivas. Las ventas de aéreos al exterior en el primer bimestre arrancaron con una caída promedio en torno al 35%, con operadores que tienen picos de hasta el 65% menos de facturación en dólares que un año atrás y otros que “gozan” con descensos en torno al 15%. Vale aclarar que el recorte de las tarifas en dólares de los aéreos al exterior para la pasada temporada alta poco ayuda a salvar las ropas de las comparaciones interanuales de facturación.

De todos modos, lo interesante es que esa heterogeneidad en los resultados que apuntamos habilita el análisis sobre quiénes salen mejor o peor parados del año glacial del emisivo.

Una primera respuesta es que -pese a la evidente concentración del mercado (ver recuadro)- el surfear mejor o peor la bajada no tiene que ver con el tamaño. Desde el inicio de la crisis, los tres principales productores (dos OTAs y un consolidador) han sufrido caídas de facturación en pasajes al exterior mayores al promedio de los 50 grandes jugadores del BSP.

La clave para medir la intensidad del daño está en el segmento de mercado donde cada operador se hace fuerte. Por eso no sorprende que el corporativo, habitualmente más blindado a los desbandes, haya sido el mejor refugio. De hecho, 5 de los 6 productores que menos sufrieron caídas en las emisiones de pasajes al exterior se especializan en ello y están entre los pocos que tuvieron en 2018 un descenso en la facturación de solo un dígito (de hecho, uno de ellos incluso aumentó sus ventas). Claro que en lo que va de 2019 nadie escapa del desplome de dos dígitos. De todos modos, en el contexto de una caída promedio del 34%, en el primer bimestre los corporativos recortaron sus ventas entre un 15% y un 25%.

Más difícil es discriminar el perfil de quienes padecieron más la retracción en los viajes al exterior, aunque en el repaso de las listas del BSP surgen dos grupos afectados por encima del promedio. Por un lado, las OTAs y las cadenas que apuntan al retail. Dentro de este segmento la caída en 2018 superó el 25% (con meses donde estuvieron cómodamente más del 50% por debajo de 2017) y arrancó 2019 con un desplome de piso del 30% respecto a 2018 y con picos de más del 50%.

Otro grupo que sobrellevó mal el frenazo de 2018 fue el de los consolidadores líderes, con un promedio de retracción del 30% respecto a 2017. Claro que ese dato también refleja el quedo de las silenciosas minoristas que emiten sus tickets con ellos. Y aunque 2019 también haya comenzado con disminuciones por encima del 30%, al menos tiene el aliciente de que la comparación es contra unos meses extraordinariamente buenos de 2018. 

El panorama de los operadores tradicionales es el más disperso de todos. Hay quienes han sufrido una caída en la facturación de aéreos de 15 puntos por encima del promedio en 2018, pero también hay muchos que estuvieron por debajo de la vara del 22% de desplome del BSP el año pasado. En cambio, en la comparación interanual de los primeros dos meses del año con el mismo período de 2018 la mayoría de los operadores registran descensos superiores al 34% que promedia el top 50 del BSP.

 
Concentración, la que no pierde

En 1999 las cinco agencias con mayor volumen de emisión de pasajes internacionales representaban el 9,93% del total. En 2007 ese top five acaparó casi el 20% de la facturación, o sea, había duplicado su cuota de mercado. En 2018, los cinco principales productores emitieron el 40% de la facturación de aéreos al exterior.

A su vez, la concentración fue de la mano con el cambio de los nombres que encabezan el listado del BSP. En 2007 ya quedaban pocos rastros de operadores puros a la cabeza del listado, cuyos puestos habían sido ocupados en su mayoría por consolidadores o bien empresas que habían generado una mixtura en su negocio incorporando el “bolseo”. De todos modos, eran dos gigantes del mercado corporativo quienes se alternaban en los dos primeros puestos, captando el 9% del volumen total de la facturación de pasajes internacionales. Hoy ese dueto es dominado mucho más cómodamente por dos OTAs, que lejos de conformarse con el 10% se quedan con el 25% de la facturación de viajes internacionales.   

En números

-22% cayó la facturación por venta de tickets internacionales a través de agencias en 2018.

-35% es la caída promedio de los principales productores en el primer bimestre de 2019.

40% del volumen de emisión de los tickets internacionales lo hacen las 5 primeras empresas del listado del BSP.

25% de la facturación de aéreos al exterior vía agencias está en mano de dos OTAs.