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Nota de tapa
El pesimismo por la economía se retroalimenta con la incertidumbre política

La indisimulable contracción de la economía sumada a la incertidumbre política de cara a las elecciones tiñó de pesimismo los diagnósticos y previsiones de los principales analistas en la materia reunidos en el Congreso Económico Argentino. Muchos marcaron la mala praxis del Gobierno, pero fundamentalmente señalaron a “la política” como responsable de décadas de frustraciones.

El mismo día en que el mundo se sorprendía por la difusión por primera vez en la historia de la foto de un agujero negro, en La Rural decenas de analista políticos y económicos se juntaban para tratar de entender el agujero negro que se tragó el desarrollo del país.

Así de pesimista fue el clima en el 7° Congreso Económico Argentino celebrado el 9 y 10 de mayo pasado. Y es que a la certeza de la pobreza de los números macroeconómicos se sumó el fatalismo por la frustración generada por Cambiemos, la incertidumbre política a corto plazo y el miedo a un retorno al populismo.

 

COMENTEMOS.

Por su parte, los funcionarios del Gobierno que participaron del Congreso se convirtieron en comentaristas de la situación, alternando entre las explicaciones que apuntaban a la herencia recibida y el pedido de más tiempo para revertirla. Por caso, el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, luego de lamentar que “el salario sufrió” y eso impactó en la recaudación, dijo sin sonrojarse: “La rentabilidad del que hace las cosas bien es muy distinta del que evade. Mientras no podamos resolver eso será muy difícil lograr un proceso de inversión sostenido en el tiempo”.

No se quedó atrás el secretario de Política Económica, Miguel Braun, quien planteó algo que hoy es evidente: “No alcanzan tres años para corregir una decadencia de décadas. Las cosas no se hacen mágicamente de un día para el otro, por tanto tenemos un enorme desafío de cara al futuro”. Así y todo, Braun dijo que este año llegaremos a ver “algo” de recuperación.

 

“MACRICIDIO.”

Una de las economistas más duras con la política económica del Gobierno fue Marina Dal Poggetto (ECO Go), quien lo responsabilizó por la “mala praxis” que derivó en la crisis de 2018. Para Dal Poggeto haber duplicado en 2017 el déficit de cuenta corriente para ganar las elecciones legislativas y despejar dudas de los inversores fue un “macricidio”.

Pero las balas a la estrategia económica de Cambiemos vinieron de todos lados, fundamentalmente por haber mantenido el gasto público y el déficit fiscal basado en el endeudamiento externo, que una vez que se agotó nos llevó a manos del FMI.

Y ahí empezó a escribirse otra historia, que para los economistas no deja de ser otra triste historia con dos caras. Por un lado, el hecho de que “los fundamentals de la economía han mostrado algunas mejoras: las cuentas externas, el sector energético, el tipo de cambio y las cuentas fiscales”, como planteó Miguel Kiguel (Econviews). Pero, por el otro, está la rigidez del acuerdo con el FMI, que hasta el propio Kiguel dijo que debe ser revisado. “La pregunta es si lo que se logró no se podría haber hecho sin llevar la pobreza al 32%”, completó José María Fanelli (Udesa). En otras palabras, Carlos Melconian (Macroview) explicó que el Programa Picapiedras reforzado que impuso el Fondo para evitar una crisis financiera en 2019 “es sobrellevable, pero no se le puede pedir actividad, ni otra cosa”, por ende, es incontinuable después de octubre.

Así y todo, ninguno de los economistas que pasaron por el Congreso esperan nada mucho mejor, en buena medida porque -como dijo Melconian- saben que en última instancia “aunque sea muy difícil se puede ganar una elección, pero con una disrupción financiera es realmente complicado”. O sea, en la lógica eleccionaria vale más un PBI menguado que un dólar desbocado.

“La economía va a recuperarse un poco de cara a las elecciones, pero esa recuperación la vamos a tener que mirar con lupa”, analizó Daniel Artana (FIEL), para quien la inflación va a bajar un poco pero va a seguir alta, en el orden del 2% mensual. “El Gobierno puede hacer poco y nada para cambiar ese escenario”, completó el economista de FIEL.

 

LA TRAMPA POLÍTICA.

Como vimos, todas las miradas estuvieron puestas en el corto plazo. En parte, porque todos los expositores coincidieron en que las reformas estructurales (laboral, fiscal y previsional) demandan al menos una década hasta encauzar la economía. Y eso es imposible con un sistema político que se ladea para un lado y para otro en cuestión de meses.

Ni siquiera pudieron ofrecer certezas del escenario económico de acá hasta las elecciones. “En un clima donde predomina la incertidumbre, las PASO van a generar impactos políticos y económicos”, advirtió Rosendo Fraga (Nueva Mayoría), quien añadió que si la campaña se polariza entre Mauricio Macri y Cristina Kircher la economía podría complicarse. “Por eso es importante que exista un tercer espacio con el que -gane quien gane- sea posible hacer acuerdos”, añadió Fraga.

En este sentido, el más enfático en la necesidad de ordenar la política como condición para ordenar la economía fue Fanelli, quien dijo que el punto central de las recurrentes crisis es la falta de credibilidad en las instituciones que hace que nadie apueste al futuro. De esa manera explicó la falta de inversiones (“no se invierte donde no hay credibilidad”)  y de capital (“los argentinos tenemos medio PBI en el exterior”). “Hay que dejar de fastidiar con el dólar y hacer un acuerdo político que garantice 3 o 4 cosas elementales. La política tiene que poner a crecer a la economía”, explicó Fanelli.

Justamente, el problema es que los analistas políticos advierten que las mejores chances de Cambiemos están en polarizar con la expresidenta Cristina Fernández y no alimentar una tercera vía. Al respecto, el periodista Carlos Pagni planteó: “Lavagna (Roberto) es peronista aunque no quiera ser visto como tal y aspire a una coalición más parecida a Cambiemos. Pretende ir por el voto de Macri y no por el de Cristina, porque el primero es más volátil que el segundo”.

Pero lo cierto es que a pocos meses de los comicios ni siquiera se sabe si Lavagna o Cristina serán candidatos. Para Mariel Fornoni (Management & FIT) el exministro de Economía tiene hasta fines de mayo para mostrarse como una opción sustentable y alcanzar una intención de voto de al menos el 28% si quiere tener chances. En tanto que Cristina también tiene el mismo plazo para definirse, pero en este caso para si no se presenta no ser acusada de ser la responsable de una derrota contra Macri en octubre. En cambio, para Juan Germano (Isonomía) no hay dudas de que Cristina se va a presentar: “Es un animal político y le veo intenciones de competir”.    

Semejante dependencia de Cambiemos de lo que suceda en otros patios no sólo tiene que ver con el fracaso de su política económica, sino también de problemas en la estructura política de la alianza y en sus posibilidades de retener la fidelidad que cosechó hasta 2017. “Cuando en los focus groups le preguntamos a la gente como se imagina un nuevo período de Cristina piensan en el ‘vamos por todo’, pero no queda clara la identidad futura del programa de Macri ni de sus reformas”, graficó Fornoni.

En la misma línea, Carlos Pagni se preguntó si Cambiemos será capaz de seguir representando la agenda de intereses y valores de los sectores medios (transparencia y control del Estado) más allá de la situación económica y después de una etapa de múltiples promesas incumplidas: “A los únicos que les cumplieron es a los votantes de Cristina, a quienes su líder les aseguró que Macri sería un gobierno de derecha, más pobreza, más desempleo y del retorno del FMI”.

“El Programa Picapiedras reforzado es sobrellevable, pero no se le puede pedir actividad, ni otra cosa”, Melconian

 

“Hay que dejar de fastidiar con el dólar y hacer un acuerdo político que garantice 3 o 4 cosas elementales”, Fanella

 

“A los únicos que le cumplió Cambiemos es a los votantes de Cristina, a quienes su líder les aseguró que Macri sería un gobierno de derecha, más pobreza, más desempleo y del retorno del FMI”, Pagni

 

“Cuando le preguntamos a la gente como se imagina un nuevo período de Cristina piensan en el ‘vamos por todo’, pero no queda clara la identidad futura del programa de Macri”, Fornoni

 
¿Turismo?, te la debo

Desde el ombliguismo sectorial (alentado por cierta tendencia a citar a la actividad como “clave para el crecimiento” por parte de los funcionarios) se tiende a sobrevalorar la importancia del turismo en el esquema mental de los economistas. Y la realidad suele ser más bien frustrante.

De hecho, en las dos jornadas del Congreso la industria de los viajes pasó prácticamente desapercibida en los seminarios, workshops y charlas. No hubo espacio para pensarla como una actividad que mueva el amperímetro de la realidad económica en un país con una estructura productiva como la nuestra. Por lo menos esta vez -desplome mediante del emisivo- no hubo referencias a la actividad como autopista para la fuga de dólares al exterior.

Inversamente proporcional a la cantidad de citas al turismo como actor económico fue el interés de las palabras de Sergio Kaufman (Accenture), quien expuso sobre el futuro del empleo. El presidente de la multinacional dijo que es un mito que el empleo desaparezca de la mano del desarrollo de nuevas tecnologías. Según Kaufman, “solo el 13% del trabajo es perjudicado, en el resto se ve claramente un potenciamiento”, y el turismo es uno de los sectores donde eso se advierte con mayor fuerza en la cantidad de puestos de trabajo que se crean.