Información para Profesionales de Turismo
Texto
Informe especial
TURISMO DE LUJO. Viajes de alta gama, un sector ajeno a las crisis

A contramano de las crisis políticas y económicas que afectan a las ventas turísticas tradicionales, el segmento de alta gama continúa en alza y los especialistas prevén que su comercialización crecerá por encima de la media. Relegando a un segundo plano a la opulencia y la ostentación los destinos poco explorados, los servicios personalizados, las vivencias en primera persona y las experiencias exclusivas son las tendencias del “nuevo lujo”.

Según estimaciones de la OMT, el turismo de lujo crecerá un 6,2% en los próximos 10 años mientras que el porcentaje de la industria en general será del 4,8%. Y en este contexto, los países de América Latina figuran como los mejor posicionados para aumentar su participación de mercado.

Por otra parte, la Asociación Internacional de Hoteles de Lujo (ILHA) estima que el mercado global de viajes de alta gama generará US$ 1.154 millones para 2022; al tiempo que el informe de “Tendencias en viajes de lujo”, realizado por The Blueroom Project y Pangaea Network, pronostica que las travesías “high-end” se elevarán entre un 6% y un 10% en los próximos dos años.

Además, un informe de Amadeus, elaborado en base a datos de TourismEconomics y de entrevistas a expertos en la materia, añade que en los últimos años los vuelos realizados en clases First o Business han registrado una suba del 4,5%, dato que contrasta con el aumento del 4,2% exhibido por el resto del sector aerocomercial. Y está previsto que la tendencia continúe acelerándose a futuro.

Tras indicar que “se ha entrado en una nueva era de los viajes de alto nivel, en la que el lujo cuidado hasta el último detalle se disfruta en tiempo real a través de las experiencias más diversas”, este trabajo subraya que Norteamérica y Europa Occidental representan el 64% del volumen de viajes de lujo a escala mundial, pese a que cuentan con tan sólo el 18 % de la población del planeta.

El pronóstico indica que de aquí a 2025 las travesías de este tipo en Asia-Pacífico experimentarán un crecimiento superior al europeo, mientras que en América Latina –si bien no existen estudios muy precisos– se espera una suba considerable, especialmente en el posicionamiento de ciertos destinos de reconocimiento internacional.

 

VOCES EXPERTAS.

Tras ponderar que los problemas políticos y económicos que afectan a varias naciones de la región no está alterando la evolución del negocio, los referentes del segmento coinciden en afirmar que se afirma un nuevo tipo de lujo, vinculado con “experiencias”. Estas pueden ser caminar y beber un whisky en el glaciar Perito Moreno, cocinar de la mano de un chef consagrado en Lima, acampar en medio de un paisaje selvático costarricense o, entre muchas otras opciones, descansar en una hacienda mexicana perdida en el tiempo.

No obstante, y enfatizando que el servicio personalizado no debe faltar en estas experiencias, agregaron que la modalidad actual del segmento evolucionó hacia la privacidad y exclusividad, pero con un vínculo directo a la sostenibilidad y sustentabilidad.

Desde la red internacional de agencias Virtuoso advirtieron que el actual concepto del lujo está asociado a vivencias y emociones irrepetibles, íntimas y únicas. “Los consumidores de hoy compran viajes de una manera mucho más personalizada, buscando atributos en productos y servicios que reflejan quiénes son y el estilo de vida que llevan”, declaró Matthew Upchurch, CEO de Virtuoso, quien expresó que en Sudamérica la industria de los servicios de alta gama tiene que estar ligada a los productos artesanales y destinos naturales.

Asimismo, las conclusiones del citado estudio “Tendencias en viajes de lujo” refiere que estas travesías están asociadas a experiencias exclusivas y únicas, así como servicios más personalizados; y que al realizar una compra los viajeros de alto nivel eligen primero el destino y luego el servicio in situ, preferiblemente exclusivos hoteles boutique, seguido de hoteles internacionales.

En la misma línea, Simon Mayle, director de la feria ILTM Latin America, comentó: “Observamos que muchas personas están viajando a destinos como la Amazonia y la Patagonia. Hay una búsqueda por oportunidades de detox en el sentido de dar una desacelerada en el uso de gadgets y tecnologías, e invertir en experiencias reales de conexión con el entorno y nosotros mismos”.

 

UN NUEVO PERFIL.

Lo cierto es que el perfil del viajero de lujo ya no es lo que era. Hoy no basta con ofrecerle columnas de oro, maderas nobles y mármoles italianos en los hoteles, ni en que hagan las excursiones de siempre en vehículos privados de alta gama.

Las nuevas generaciones de turistas de lujo quieren salir de los moldes tradicionales. Buscan nuevos destinos y actividades que marquen sus vidas y contribuyan a las comunidades que visitan. Una tendencia llamada “experiencias de viajes”.

Y nadie mejor que Jack Ezon, fundador y director general de la agencia neoyorquina Embark Beyond Travel, para aportar claridad en la materia. Si bien reconoce que sus clientes siempre quieren descubrir nuevos destinos, Ezon comenta que “ahora las personas quieren que los viajes tengan un significado en sus vidas, que sean una plataforma para el cambio, para mejorar su bienestar general y descubrir lo que nunca pensaron que podrían hacer”.

“Ellos desean encontrar un nuevo propósito, conectarse con sí mismos y, al mismo tiempo, con las personas y los lugares a los que van. Sitios lejanos, tranquilos, en donde puedan permanecer más tiempo explorando y conectándose con el destino.”

Lujo accesible y holístico, en definitiva, donde equilibrar lo tradicional con opciones auténticas. “Las personas quieren alternativas inteligentes, sofisticadas e impecables, pero que no se tomen demasiado en serio”, sostiene Ezon. Un lujo que no lo parezca, sin pretensiones. “No es necesario movilizarse con joyas o vestuarios extravagantes; los viajeros quieren equilibrar lo tradicional con algo más relajado y accesible.”

La mayoría de sus clientes tienen entre 30 y 65 años, se caracterizan por tener un gran poder adquisitivo y viajan con sus familias. Atento a ello, el ejecutivo entiende que es fundamental balancear las necesidades de cada uno de ellos. “Tú no puedes llevar a los niños a tours convencionales porque van a estar aburridos todo el día. Ellos no quieren escuchar una lección de historia, quieren divertirse”, subraya.

Así, varias veces ha desplegado su propia versión del programa Amazing Race, buscando que los visitantes puedan conocer la historia, la cultura, la gastronomía y la vida de los habitantes de determinados destinos desde otra perspectiva. “En Buenos Aires, por ejemplo, aparece una actriz local interpretando a Evita, luego tienen que ir en bote, auto, bicicleta o bus a un periódico local para encontrar la siguiente pista. Y de esa manera, sucesivamente, van obteniendo una experiencia distinta y completa de la ciudad”, comenta.

En el marco de una conferencia que brindó en Colombia, Jack Ezon resaltó que los destinos turísticos de América Latina se están popularizando cada vez más. Para él, Cartagena nunca va a reemplazar a París, pero crece el interés y puede ser una alternativa válida. “Otros lugares como Marruecos, Croacia, Vietnam, Bali y Tailandia también están en el radar del turismo de lujo, mientras que las islas del Caribe y la costa mexicana se mantienen.”

 

VIAJEROS Y TENDENCIAS.

Con la firma del profesor José Antonio Mansilla, The Ostelea – School of Tourism & Hospitality de España dio a conocer “Turismo de lujo: retos y oportunidades”, informe que se enfoca en los requerimientos del viajero de lujo, a quienes describe como profesionales con un nivel de ingresos superior a los € 150 mil anuales y un mayor conocimiento que la media sobre el destino al que quieren viajar. Asimismo, el 54% de ellos gastan entre € 5.000 y € 10.000 en un viaje, pero su presupuesto puede ascender hasta € 50 mil en, por caso, una luna de miel.

En este contexto, el trabajo pasa revista a 15 características que –asegura el autor– marcarán tendencia durante los próximos años dentro de este sector tan específico:

-Una apuesta por lo local. Este tipo de turista antepone la experiencia a otros elementos y desea verse inmerso, sentirse parte del destino. Desean conocer las perspectivas locales, historias y establecimientos que permanecen fuera de los itinerarios más trillados.

-Auténtico, pero no demasiado auténtico. En este sentido, apuestan por el “sentido del lugar” pero con todas las comodidades que podrían encontrar en otros destinos más convencionales (aire acondicionado, room service, etc.).

-Personalización. Es el detalle que cuenta. La idea es la individualización, o sea que la travesía se sienta como única y que el viajero perciba que existe una total dedicación hacía él, con productos concretos e insuperables.

-Estando a la última. Lo más moderno es lo más cool, aunque no solo eso, sino que el servicio que se ofrece, además, debe ser extraordinario.

-Sorpresas diarias. Muchos viajeros desean llegar a su destino, alojarse en un gran hotel, pero sin planes, dejando que los días y las actividades sean consultadas, consensuadas y diseñadas sobre la marcha, además de estar exclusivamente pensadas para ellos.

-Una mirada ética. Este tipo de turista está interesado en que su visita se enmarque en actuaciones y proyectos con grandes propósitos; esto es poco impacto medioambiental, apoyo social, etc.

-Combinaciones inesperadas. Que normalmente no tienen nada que ver con lo que se espera de un determinado destino.

-Diversión con comida. Los destinos que destacan la vertiente gastronómica y añaden algún elemento diferente están de moda. Por ejemplo, viajes en Vespa a restaurantes singulares.

-Planificación a largo plazo. El viajero se pone en manos de profesionales que le diseñan actividades para varios años teniendo en cuenta los cambios de edad de los niños, los nuevos destinos emergentes, la situación política internacional, etc.

-Dejar el destino a la suerte. Elegir el destino en función de un evento, un artículo reciente en la prensa, etc.

-Lugares exóticos. Este tipo de viajero busca nuevos destinos, alejados de aquellos más maduros y con un alto componente de originalidad.

-Servicios auxiliares para todo. Estos servicios facilitan todos los detalles al viajero.

-El toque humano. Los viajeros quieren relacionarse con otros viajeros, no sentirse simplemente como números en la cuenta de beneficios de las empresas turísticas. Valoran en especial medida las conexiones personales.

-Compartir es vivir. A través de algunas empresas de alquiler de viviendas privadas.

-El arte es la nueva cocina. Los hoteles se convierten en galerías de arte e incluso cuentan con artistas residentes.

 

NOVEDADES 5 ESTRELLAS.

El turismo de lujo es un segmento en constante cambio, donde día a día las empresas se esfuerzan por ofrecer productos novedosos y exclusivos.

La cadena hotelera The Ritz-Carlton, por ejemplo, se propuso desembarcar en el negocio naviero premium con la construcción de tres yates de superlujo, cuya primera unidad se está construyendo en Vigo, España, con la idea de que entre en servicio durante el cuarto trimestre de 2019.

Cada nave contará con 149 camarotes y especial cuidado en el equipamiento y la atención personalizada, destacándose servicios de gastronomía a cargo del chef Sven Elverfeld de Aqua, restaurante 3 estrellas Michelin. La programación incluirá una amplia variedad de destinos en el Mediterráneo, el norte de Europa, el Caribe y América Latina. Por su pequeño tamaño (190 m. de eslora), podrán atracar en puertos de escaso calado, inaccesibles para los cruceros tradicionales.

Otra cadena hotelera de lujo, la canadiense Four Seasons, despliega desde 2015 programas turísticos alrededor del mundo volando en su propio jet, un Boeing B-757 reconfigurado con tan sólo 52 plazas (full-flat, obvio). Elevando su apuesta, la compañía anunció que en 2021 la aeronave será reemplazada por otra más moderna y espaciosa: un flamante Airbus A321 LR Neo que estará equipado con 48 asientos de similares características.

Los programas de Four Seasons Jet Private Experience para 2021 ya están a la venta e incluyen, por caso, el paquete Ancient Explorer que partirá de Miami el 5 de octubre y que a lo largo de 24 días recorrerá destinos tales como Ciudad de México, isla de Pascua, Bora Bora, Bangkok, Jordania y Atenas. La tarifa asciende a US$ 167 mil (base doble).

El Banwa Private Island Hotel no es, aún, un establecimiento conocido. Abrió recientemente sus puertas en una isla privada del archipiélago filipino de Palawan, a dos horas en hidroavión desde Manial, donde dispone de seis villas junto al mar (de uno a cuatro dormitorios), cada una con piscina infinita y jacuzzi. Hay también 12 habitaciones y una suite Presidencial llamada a ser la más costosa del mundo: US$ 100 mil por noche.

La cocina del Banwa está a cargo de un equipo de chef que cocinan con vegetales extraído de la huerta orgánica del lugar y peces capturados en las aguas del mar de Sulu que rodea a la isla. En la carta de vinos pueden encontrarse etiquetas de hasta US$ 36 mil.

 

TAMBIÉN AIRBNB.

Más allá de las polémicas que despierta su accionar, la plataforma de alquileres vacacionales lanzada en 2008 también apunta al lujo. Airbnb Luxe propone alojamientos increíbles, desde castillos en Franca, históricas villas en la Toscana y hasta un atolón privado en la Polinesia Francesa, junto a “diseñadores de viajes” dedicados a brindar servicio personalizado y asistencia VIP las 24 horas.

Esta iniciativa comenzó a forjarse en 2017 a través de la adquisión de la firma Luxury Retreats en cerca de US$ 200 millones. El portfolio actual incluye más de 2.000 unidades de alta gama que previamente pasaron por una evaluación que comprende más de 300 criterios a fin de garantizar el cumplimiento de exigentes normas de diseño y funcionalidad. Los electrodomésticos, por ejemplo, tienen que ser aptos para ser utilizados por un chef, mientras que cada habitación debe que tener un baño.

Los servicios adicionales incluyen transfers desde el aeropuerto, la provisión en el hogar de artículos específicos solicitados por el huésped, envío de masajistas a domicilio, reservas en restaurantes gourmet y sesiones de entrenamiento en los propios gimnasios.

"Los viajeros de lujo de hoy en día anhelan algo más que alojamientos de alta gama: buscan transformaciones y experiencias que los hagan sentirse más conectados entre sí y con su destino", puntualizó Brian Chesky, cofundador y CEO de Airbnb.

 
EL NUEVO LUJO 3.0

La diferenciación, autenticidad y exclusividad son algunos de los adjetivos que caracterizan el tradicional concepto de lujo.

No obstante, la renovada versión de este producto exige no solo un servicio único y personalizado, sino que además pretende experiencias genuinas y singulares con las personas y el lugar, aunque sin olvidar un alto grado de calidad.

Esto significa que quieren experimentar la cultura, comida, artesanía y tradiciones, presentando oportunidades para que los miembros de la comunidad local se conviertan en gerentes, recepcionistas, guías, conductores, vendedores y artistas, entre otros.

Cabe reconocer, que en esta mutación del género de alta gama mucho tuvo que ver la injerencia de los millennials en el mercado turístico, entre otros factores, los cuales, además, representarán el 40% de la torta global de productos de lujo antes de 2025. Sus hábitos, prioridades y su forma de ver la vida son un nuevo desafío para la cadena de comercialización.

Para ellos el lujo en los hoteles no tiene que ver con la tarifa, sino con que ofrezcan algo diferente, innoven constantemente, brinden soluciones sencillas e iniciativas muy simples que respondan a incidencias o necesidades básicas. Evitar las tensiones, conectar cuerpo y mente, la realidad virtual, realizar entrenamientos personalizados o la posibilidad de degustar el desayuno en la cama a cualquier hora del día son puntos claves al momento de definir un servicio “luxury”.