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DEVALUACIÓN. Llegó la hora de los pesos

La imparable devaluación, la ausencia de cuentas en dólares y la especulación por los tipos de cambio están encendiendo las alarmas en el sector. Tanto para mayoristas como para agencias, la venta en pesos puede ser una forma de hacer más transparente la comercialización y evitar la volatilidad.

El pasado 5 de agosto el dólar estadounidense alcanzó la Tasa Representativa del Mercado (TRM) más alta de la historia, situándose en $ 3.461, con una cotización máxima en el mercado intradía de $ 3.483. Estos valores sin precedentes, de los cuales la moneda nacional no ha logrado recuperarse del todo, hablan de la devaluación como un fenómeno que llegó para quedarse.

En ediciones anteriores, La Agencia de Viajes Colombia reportó que el peso colombiano es una de las monedas emergentes más volátiles del mercado cambiario internacional. Sin embargo, en junio, la volatilidad de la moneda nacional volvió a romper el récord, pues su valor flotó en un rango de $ 190 frente al dólar durante el trascurso del mes, un valor solo superado por la corona checa.

Los movimientos abruptos de la tasa de cambio han generado nerviosismo en todos los sectores exportadores de la economía nacional, y el turismo emisivo no fue la excepción. Muchos segmentos han tenido que replantear sus esquemas de negocio y adaptarse a la idea de que el dólar eventualmente podría alcanzar los $ 3.500, con escasa probabilidad de regresar a niveles por debajo de los $ 3.000. Ante este panorama, las mayoristas de turismo y agencias de viajes no han tomado muchas acciones, pero la imparable devaluación, la ausencia de cuentas en dólares y la especulación por los tipos de cambio están encendiendo alarmas en el sector. El esquema de comercialización del sector turismo se debe adaptar para estimular sus ventas y, de esa manera, continuar con el crecimiento que ha mostrado el segmento de agencias de viajes durante los últimos cortes fiscales. ¿Cuál es el camino que debería tomar la industria?

Pareciera ser que llegó la hora de facturar en pesos colombianos, a fin de hacer más transparente la venta. Además, dada la coyuntura, los destinos nacionales pueden inclinar la balanza a su favor, pues dado su costo estable en el tiempo y su amplia oferta de valor se pueden promocionar destinos antes relegados a un papel secundario en las agencias de viajes para atraer al turista colombiano y darle continuidad a un esquema de ventas que se ve afectado por la carestía de la divisa.

 

LA TRANSPARENCIA DE LA VENTA EN PESOS.

Durante años, el trade turístico se ha planteado la posibilidad de operar en pesos colombianos a fin de brindar, tanto al pasajero como a la agencia, una medida real del dinero que cobra y el que debe. Sin embargo, y pese a que varias agencias y mayoristas han podido implementar este esquema de tarificación de manera exitosa, la existencia de cuentas corrientes en moneda extranjera acomodó a la mayoría de empresas a cobrar en dólares.

Esta tendencia llegó a su fin cuando hace un par de meses atrás estas cuentas fueron unilateralmente canceladas. Sin ellas, mayoristas y agencias no han tenido más remedio que operar a la TRM del día, especulando con el precio de un dólar que se encarece a cada momento y arriesgando capital de la empresa.

La banca colombiana no se ha mostrado cooperativa con las agencias de viajes. Son pocas las entidades que han demostrado interés en abrir una cuenta corriente en moneda extranjera para el trade turístico, y las entidades que sí han entrado a negociar han ofrecido tasas y comisiones de administración muy altas para ser rentables.

Aunque algunas cuentas seguirán abiertas, el grueso de estas operaciones ya han sido canceladas definitivamente y el banco ha manifestado que no tiene ningún interés en retomar esta línea de negocio con las agencias de viajes. Ante la ausencia de un cobro en dólares, ¿cómo se puede operar en pesos?

 

LA BONANZA DEL TURISMO DOMÉSTICO.

En contraste con el gran problema que le plantea la coyuntura a los viajes al exterior, los destinos nacionales pueden resultar muy beneficiados por la devaluación. Gracias al alto valor del dólar, Colombia se han vuelto un destino atractivo para el viajero nacional, pues el precio de los productos es estable y crece con la inflación, a diferencia de los viajes en dólares, que en lo que va del año han experimentado un incremento de alrededor del 10%.

Los planes y destinos nacionales, que han jugado un papel secundario para los agentes de viajes colombianos desde hace tiempo, recobran protagonismo. Con la posibilidad de venderse en pesos libres de especulación y con una propuesta de valor en diversidad de planes, climas y tipos de turismo, parece ser que es el momento de los viajes domésticos, que dado el incremento del dólar pueden crecer para compensar lo que el emisivo deja de producir.

De igual forma, las agencias receptivas experimentan una bonanza sin precedentes, pues para el viajero extranjero Colombia se convierte en un destino atractivo gracias al hecho de que puede comprar más bienes y servicios por el mismo precio.

 

LAS DESVENTAJAS DE LA TRM.

En un primer momento, agencias y mayoristas han cobrado por paquetes turísticos convirtiendo la tarifa en dólares a pesos, teniendo como referencia la TRM. Esta solución pone el capital de la agencia en riesgo financiero, el cual promete trabajar más en contra de las agencias que a su favor.

Este modelo tiene al menos dos falencias. Primero, cobrar un paquete a la TRM del día para efectuar un giro posterior al proveedor hace que la agencia arriesgue su capital de acuerdo al comportamiento del tipo de cambio. Aunque puede salir ganando, el comportamiento alcista de la tasa habla de una probabilidad más alta de perder que de ganar.

En segundo lugar, la volatilidad del dólar hace que el cliente actúe de manera conservadora. Al otorgar una cotización tarificada en dólares, es posible que el pasajero prefiera esperar a que el tipo de cambio descienda antes de comprar su viaje. Esto podría tener un impacto para las ventas en el momento en que la divisa experimente una tendencia al alza.

Gracias a estas condiciones, las agencias han optado por especular con el precio de la divisa, tarificando el precio del paquete en pesos con un valor por encima de la tasa actual, a fin de minimizar pérdidas en caso de que se presente un alza el día en que se deba girar el dinero al exterior.

Esto puede poner a la agencia en riesgo en dos puntos: en primer lugar, el producto pierde competitividad, pues su precio es más elevado que el de su competencia. En segundo lugar, si el valor sube más de lo proyectado, la agencia pierde dinero; pues debe pagar la diferencia entre el valor cobrado y el valor que se debe pagar.

 

LA VIRTUD DE LA ANTICIPACIÓN.

Las proyecciones y modelos financieros son el mejor aliado de cualquier empresa que tiene relación con proveedores o compradores en el exterior, pues permiten crear un modelo de cobros y pagos efectivo para toda la operación. Las agencias de viajes pueden optar por anticipar sus compras de paquetes turísticos o de dólares para asegurar el valor de sus productos.

Esta opción permite operar de manera segura. Por un lado, se puede anticipar comprando al operador bloqueos de paquetes con un número de pasajeros determinado por las metas de ventas de cada mayorista o agencia de viajes. La compra anticipada suele dar un incentivo preferencial al comprador, además de brindar a la agencia un valor final pagado por cada paquete, ya monetizado. Desde allí, la agencia puede establecer un precio constante en pesos colombianos.

Por otro lado, se puede anticipar el valor de la divisa adquiriendo una obligación financiera con la mesa de dinero a través de una operación forward. En ella se negocia una tasa preferente con el banco para el envío programado de una cierta cantidad de dólares, que luego se giran al proveedor.

Ambos modelos tienen la ventaja de asegurar el valor de la divisa en el tiempo y permiten tarificar el paquete en pesos, porque el valor es fijo. Sin embargo, requieren de una correcta planeación de metas comerciales y de una agresiva ejecución que permita cumplirlas, ya que las obligaciones se deben satisfacer en los términos contractuales acordados con el banco o el proveedor. De igual forma, esto requiere que la empresa tenga un presupuesto de inversión elevado, disponible para el momento en que se requiera hacer la inversión, ya sea a través de ahorros o líneas de crédito, lo cual no siempre es una opción para la mayoría de empresas del trade.

 
CUENTAS OFFSHORE: ASEGURANDO EL VALOR DE LA DIVISA

Una de las formas de librarse de la dicotomía propuesta por la TRM es asegurando el valor de la divisa con una cuenta en moneda extranjera. Sin embargo, como esto ya no es posible en Colombia, se deben contemplar opciones de filiales en territorios extranjeros como Estados Unidos, Panamá, Bahamas o las islas Caimán.

Entidades como Banco de Bogotá, Bancolombia, Davivienda o Scotiabank permiten realizar transferencias a sus filiales en estos territorios sin cobro o con un cargo muy bajo. No obstante, estas operaciones tienen sus costos ocultos. Las cuentas bancarias en algunos de estos territorios generan carga impositiva para las empresas titulares de las cuentas, que deberán tributar de acuerdo a la legislación del país destino.

En contraste, aquellos países que no imponen carga tributaria son considerados paraísos fiscales, por lo que todas las transferencias hacia estos territorios están sujetas a un 33% de retefuente no deducible de renta, régimen de precios de transferencia, entre otras penalidades. Este modelo podría resultar efectivo pero, por lo general, requiere de la movilización de grandes cantidades de dinero para que resulte rentable, dado su alto costo.