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Imperdibles para redescubrir Buenos Aires de sur a norte.

La capital argentina es dinámica y cada temporada se renueva sumando propuestas culturales, nuevas opciones gastronómicas, más espectáculos y circuitos para descubrir algunos barrios que ofrecen atractivos fuera de las páginas de las guías de viajes canónicas. En este especial desarrollamos, de sur a norte, no solo los clásicos metropolitanos, sino que avanzamos un poco y nos animamos a descubrir experiencias diferenciales en varios puntos inolvidables de la Reina del Plata.

Cualquier relato cronológico de Buenos Aires se organiza de sur a norte, acorde a cómo fue el desarrollo histórico, social y urbanístico de la ciudad.

En este contexto, elegimos el barrio de La Boca para comenzar nuestro recorrido, y donde lo primero que el turista percibirá será el colorido de ese enclave porteño que se revela en los emblemáticos “conventillos”, aquellas construcciones fabricadas en zinc y madera, donde se instalaron los primeros inmigrantes italianos que llegaron a estas tierras, provenientes de Génova, y que históricamente colorearon con el remante de las pinturas de los barcos que fondeaban en el Riachuelo.

El Museo Calle Caminito, una exposición artística al aire libre que finaliza a orillas del pequeño río, el Teatro de la Ribera, el Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín y la Escuela Pedro de Mendoza completan la postal histórica, que contempla además dos espacios modernos e imperdibles:

En primer lugar, la Fundación Proa, que se consagra como uno de los reductos más importantes para apreciar muestras y eventos vinculados con el arte contemporáneo, y que ostenta una terraza que funciona como bar y restaurante, con una de las mejores vistas hacia el Riachuelo. Ideal para apreciar el atardecer desde sus cómodos sillones.

Otro de los imperdibles es el complejo Usina del Arte, que reúne innumerables expresiones artísticas, desde exposiciones de fotografía hasta conciertos de jazz, música brasileña y artistas de renombre internacional en su impactante auditorio.

El espacio ofrece además un cronograma de visitas guiadas, actividades para niños, espacios al aire libre y presentaciones de orquestas y espectáculos de tango con entrada libre y gratuita.

Es imposible alejarse del barrio sin conocer el Club Atlético Boca Juniors, donde la pasión por el fútbol reconoce un fervor inigualable y por eso lo visitantes no dudan en planear una visita al Museo de la Pasión Boquense, que incluye un recorrido guiado por los hitos históricos de uno de los clubes de fútbol más importantes del mundo.

 

FUERA DE RUTA.

Muy cerca de La Boca es interesante visitar Barracas, uno de los barrios que se asienta a orillas del Riachuelo y hoy es una zona donde el diseño, la moda y el arte marcan el pulso de cada cuadra, pero también goza de un pasado rico en historias y leyendas. Uno de los puntos más interesantes es la Iglesia de Santa Felicitas, de reminiscencias góticas y la única de Buenos Aires que exhibe estatuas de seres terrenales. La construcción se levantó en homenaje a Felicitas Guerrero, una de las mujeres más bellas de la sociedad porteña de fines del siglo XIX, quien fue asesinada por un pretendiente desairado. Alrededor de su figura se han tejido varios mitos y leyendas, pero lo cierto es que vale la pena visitar este santuario para admirar no solo la impactante arquitectura de la iglesia, sino también la imagen de Felicitas en mármol de Carrara, que la familia Guerrero construyó como homenaje.

En el mismo paseo es factible acercarse hasta la calle Lanín, un pequeño pasaje que alberga una de las muestras de arte urbano más interesantes de la ciudad, creación del artista plástico Marino Santa María, vecino del pasaje, quien ha intervenidos los frentes de 35 casas que fueron pintados con distintas técnicas y colores, a los que luego les aplicó venecitas para preservar los diseños. El Pasaje Lanín se conserva como una parada fotográfica ineludible en el sur de la urbe.

 

SAN TELMO.

La caminata desanda el área sur de la ciudad y sobre Defensa se perfila el Buenos Aires antiguo de calles angostas y empedradas, donde irrumpe el epicentro del barrio de San Telmo.

El punto neurálgico es la Plaza Dorrego, un espacio que surgió como lugar de descanso para los bueyes que en el siglo XVI transportaban mercancías en carretas desde y hacia el puerto.

San Telmo es un barrio que invita a caminarlo y así perderse en sus pequeños pasajes. Si es domingo, es imprescindible dejarse deslumbrar por los puestos de la Feria de Anticuarios, instalados en la plaza hace más de 30 años.

De camino a la plaza se encuentra un tramo del Paseo de la Historieta. La escultura de Mafalda –en la esquina de Defensa y Chile– da comienzo a este recorrido que continúa con Isidoro Cañones, Larguirucho, Don Fulgencio y Clemente, entre otros personajes que conforman un recorrido ideal para conocer en familia. Más adelante, el Pasaje San Lorenzo alberga una singular construcción: la casa mínima, que con apenas 2,50 m. de frente es la más angosta de la ciudad y la única de este tipo que queda en Buenos Aires.

Por otra parte, el Mercado de San Telmo es un espacio detenido en el tiempo, donde es posible comprar productos frescos o comer en alguno de los más de 20 pequeños restaurantes que se disponen en su interior, donde también es recomendable perderse entre los puestos de antigüedades o juguetes. Está abierto de lunes a domingo.

Si el plan es bucear en nuestro pasado, el Museo Histórico Nacional reúne material que permite acercarse a distintos momentos de la historia argentina. La colección incluye litografías, cuadros, imágenes religiosas, mobiliario, piezas de plata y la reproducción del dormitorio de José de San Martín en Boulogne-Sur-Mer, ambientado con objetos originales.

Más cerca de la Plaza de Mayo, en el extremo norte de San Telmo (Moreno 364) se localiza el Bebop Club, un emblemático club de jazz porteño con capacidad para 120 personas que disfrutan todos los días de los más importantes artistas nacionales e internacionales del género. Recomendamos el Bebop como una experiencia única en un ambiente ideal para experimentar con todos los sentidos combinando la mejor música con los más ricos tragos y los exquisitos platos de la cocina de Aldo´s, cuya carta está orientada a tapeos, sándwiches y snacks.

 

PLAZA DE MAYO Y ALREDEDORES.

Con solo rodear la Plaza de Mayo podremos repasar los principales atractivos del casco histórico, sitio fundacional de la ciudad, allá por junio de 1580. El Cabildo, la Catedral Metropolitana, la Casa de Gobierno, el Museo del Bicentenario y la belleza de las cúpulas de la Avenida de Mayo, en el corazón del barrio de Monserrat, constituyen el eje primario de desarrollo de la pequeña aldea que se convirtió en la gran urbe que conocemos.

El edificio La Inmobiliaria, el Palacio Barolo, con su bar en altura y una sorprendente visita guiada por sus interiores, que concluye en el histórico faro, el pasaje Roverano, las fachadas de los hoteles Chile y Castelar y la confitería London City forman parte de los imperdibles de esta arteria, que propone hacer una alto en el clásico Café Tortoni, ícono de la porteñidad.

Desde la Avenida de Mayo, vale la pena tomar el eje de la avenida Corrientes hasta Puerto Madero. En el trayecto se encuentran varias decenas de librerías de usados, las pizzerías clásicas como Banchero, en Corrientes y Talcahuano; Güerrin, Corrientes 1368; Las Cuartetas, Corrientes 838; Los Inmortales, Corrientes 1369; y una imponente cartelera teatral que incluye programaciones imperdibles del Teatro General San Martín y el Centro Cultural de la Cooperación, entre otras salas comerciales y off de la escena porteña.

Hacia el Bajo, antes de llegar a Puerto Madero, el Centro Cultural Kirchner se consolida como el espacio cultural más importante de Latinoamérica.

Las salas de exposiciones, la sala sinfónica, la Ballena Azul y la Cúpula, donde además de sala de  conciertos y charlas se ha inaugurado un restaurante de cocina argentina “Piso 9”, concentran de martes a domingo un intenso movimiento de público que disfruta tanto de la alta calidad gastronómica como de la exquisita programación de conciertos que incluye a artistas como Patti Smith, Pedro Aznar o Marta Argerich, entre otros.

 

PUERTO MADERO.

Es el barrio que funciona como conector natural entre el sur y el norte de la ciudad. De esta manera, un recorrido por su geografía permite apreciar la metrópoli desde una perspectiva distinta, además de conocer la amplia oferta gastronómica en uno de los puntos más exclusivos de Buenos Aires.

Recomendamos especialmente caminar por la ribera admirando el Puente de la Mujer, la fragata Sarmiento y los diques donde aparcan pequeñas y exclusivas embarcaciones. Sobre la calle Viamonte y la avenida de los Italianos hay un ingreso a la Reserva Costanera Sur. Allí se pueden rentar bicicletas y hacer un paseo imperdible por el interior de uno de los espacios verdes más singulares de la ciudad.

 

RECOLETA O PARÍS EN BUENOS AIRES.

De camino hacia el norte de la ciudad, los barrios de Retiro y Recoleta le imprimen el toque afrancesado a la urbe. Comenzando por el entorno que rodea la Plaza San Martín, con sus palacetes de lujo, grandes ejemplos de la arquitectura academicista que se puede observar en el Palacio San Martín o el Palacio Paz en la esquina oeste de la plaza.

Partiendo desde allí por la avenida Santa Fe vale la pena detenerse en la librería el Ateneo Grand Splendid, que actualmente es considerada como una de las más bellas del mundo, y desde ahí seguir camino hacia el corazón del coqueto barrio de Recoleta.

Desde su eje distribuidor, la avenida Alvear, tal vez la más elegante de la ciudad, se puede reconocer el Palacio Pereda (hoy residencia del embajador de Brasil); el Palacio Ortiz Basualdo (actual Embajada de Francia); la mansión de Concepción Unzué de Casares (sede del Jockey Club); el Palacio Álzaga Unzué (Hotel Four Seasons); y la residencia Duhau (Hotel Park Hyatt). Estas construcciones reflejan la influencia francesa y le confieren a la arteria un aire parisino.

Luego de la intersección de Alvear y Ayacucho, donde se erige el majestuoso Alvear Palace Hotel, concluye la avenida y se abre la plaza Intendente Alvear, que desde la década del 60, conserva una feria artesanal con infinidad de puestos que los fines de semana se ven colmados de porteños y turistas.

Unos metros más adelante, el Cementerio de la Recoleta, la Iglesia del Pilar y el Centro Cultural Recoleta conforman un interesante conjunto arquitectónico donde se puede conocer una de las basílicas más singulares de la ciudad, participar de alguna muestra de arte o teatro, y hacer algunas visitas guiadas para descubrir los misterios que encierran los monumentos funerarios de Eva Perón, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y la familia Alvear, entre otras personalidades de la historia argentina. El Museo Nacional de Bellas Artes completa la oferta del área.

En el límite entre los barrios de Palermo y Recoleta, el Museo Evita concita el interés de los turistas y locales que visitan la capital argentina.

Vale resaltar que se trata de una dependencia del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón (Inihep), así como el archivo, la biblioteca y el área de educación, entre otras, que difunden la vida, obra y pensamiento de una de las figuras políticas más relevantes del siglo pasado.

El recorrido está previsto para planear una tarde en familia, ya que el desarrollo del guion es apto para que los niños puedan participar. Asimismo, la promesa de un alto en el paseo para merendar, almorzar o cenar en el excelente restaurante del museo, es un motivo extra que invita a regresar una y otra vez.

 

PALERMO. PARQUES, MURALES Y LITERATURA.

Cualquier día es un buen día para visitar Palermo. Es que el barrio más grande de la ciudad ofrece alternativas para todos los gustos e intereses.

Cuando el clima es benévolo entre septiembre y abril, el área verde de la ciudad conformada por el Jardín Botánico “Carlos Thays”, el Parque Tres de Febrero y el Jardín Japonés se presentan como paseos ineludibles para disfrutar en familia.

El Botánico ofrece un remando ideal para la lectura, en tanto los fines de semana ofrece un cronograma de visitas guiadas que incluye actividades de interpretación para aprender en familia.

El Parque Tres de Febrero y sus lagos, sendas para andar en bicicleta, el Rosedal y el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori conforman una completísima propuesta para pasar el día experimentando las más variadas actividades.

Finalmente, el Jardín Japonés, símbolo de amistad entre Argentina y Japón, es un vergel ideal para la meditación, recreación y contemplación, administrado por la Fundación Cultural Argentino Japonesa desde 1989 con el compromiso de preservar este patrimonio histórico y cuidar el medio ambiente mediante la conservación de este magnífico espacio, que incluye un magnífico espectáculo natural cada año durante la floración de los cerezos (julio/agosto); además de una casa de té y un excelente restaurante de sushi que se consagra como la mejor opción en la urbe para tomar contacto directo con la cultura japonesa.

Por otra parte, el área de Palermo Viejo es otro de los imperdibles porteños. Les sugerimos perderse por los alrededores de las plazas Cortázar y Armenia, tomar un aperitivo y descubrir impactantes muestras de arte urbano y muralismo sobre las paredes de los pasajes Russel y Santa Rosa, entre otros.

 

BELGRANO Y EL BARRIO CHINO.

Este emblemático barrio del norte porteño, con amplios espacios verdes, ejes comerciales y casonas señoriales, contiene algunos imperdibles, como la iglesia Inmaculada Concepción, a metros de la esquina más conocida del barrio: Cabildo y Juramento. Al cruzar la calle, el Museo Enrique Larreta se destaca por su colección de arte español y su arquitectura neocolonial, única en Sudamérica

Continuando por Juramento se encuentra la plaza Manuel Belgrano, donde los fines de semana se arma una feria de artesanías. Más adelante, el Museo Sarmiento exhibe parte del patrimonio del expresidente. Muy cerca, el Barrio Chino –surgido durante la década del 80 con el establecimiento de inmigrantes orientales, principalmente de Taiwán– se ha convertido en uno de los polos turísticos de la ciudad por su variada oferta de comercios y restaurantes. Desde su arco de acceso, en Juramento y Arribeños, se multiplican a ambos lados de la calle las tiendas y supermercados con productos alimenticios y objetos de decoración. Aquí también se celebra el tradicional Año Nuevo Chino.Miniturismo desde Buenos Aires

 
MINITURISMO DESDE BUENOS AIRES

A solo 30 km, al norte de Buenos Aires, la ciudad de Tigre siempre es una buena alternativa para combinar el contacto directo con la naturaleza, incluyendo paseos fluviales, un mercado comercial con diseño argentino de alta calidad; buenas opciones gastronómicas y una gran muestra de arte argentino en el Museo de Arte de Tigre.

Durante los fines de semana miles de personas llegan al Puerto y Mercado de Frutos para pasear y comprar productos tales como: maderas, frutas, verduras, mimbre y otras mercaderías provenientes del Delta.

Desde allí, el Paseo Victorica es un paseo ribereño que se extiende por el margen continental del Río Luján culminando en las inmediaciones del Museo de Arte de Tigre. En este paseo se suceden, además de los emblemáticos clubes de remo, bares, restaurantes y parrillas que lo convierten en el reducto gastronómico por excelencia.

El MAT funciona en el edificio que otrora fuera el Tigre Club, un palacio de principios del siglo XX que fue sede social, cultural y deportiva de la época. Actualmente el museo se organiza en siete salas que exhiben piezas fundamentales del arte argentino figurativo de los siglos XIX y XX.

 

IMPERDIBLES

Playas e islas. Durante la primavera y el verano, Tigre, se convierte en el destino indicado para pasar el día o el fin de semana en alguno de los recreos que ofrece el delta turístico. Partiendo desde la estación fluvial y a pocos minutos de navegación, es posible acceder a diferentes predios que brindan entre sus servicios parrillas al aire libre, restaurante, alojamiento y playas.

Casino. Vecino al Parque de la Costa y paralelo a las vías del Tren de la Costa, el casino Trillenium, es un centro de entretenimientos que incluye más de 70 mesas de juego, 1.900 slots, siete áreas gastronómicas y espectáculos de primer nivel.